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Entrevista a Martín Burgos

Entrevista a Martín Burgos

“¿Para qué usó Macri la deuda que contrajo? Para financiar la fuga de capitales. Desde que se quitó el cepo, se fueron, en promedio, de mil a dos mil millones de dólares por mes. Esa deuda es plata que entró y, en gran parte, ya salió. Y la vamos a tener que pagar entre todos.” Ese párrafo desliza, sin anestesia, el economista Martín Burgos en esta entrevista con SIN MIGA, en la que disecciona las medidas económicas del macrismo y comenta sobre los escenarios posibles para los meses que siguen.

 

ENTREVISTA A MARTÍN BURGOS

 

¿Quién es Martín Burgos?

Soy economista del Centro Cultural de la Cooperación, donde hacemos investigación y realizamos congresos, entre otras cosas. Estamos también trabajando en charlas sobre economía, tratando de hacerlas bastante didácticas. La gente piensa que la economía es algo de lo cual hablan en la televisión, y yo siempre les digo: “Si quieren saber de economía, no miren la televisión; tienen que mirar si ustedes llegan a fin de mes o si su empresa vende o no vende”. Esa es la economía. Lo que hay en la tele es otra cosa: es un show. Por eso estoy acá en Tucumán, para dar estas charlas. Me contaron que es difícil conseguir economistas tucumanos “del palo”, por lo que vinimos a aportar lo que podemos.

 

¿Cuál es tu opinión sobre el endeudamiento del gobierno nacional y qué consecuencias tiene ello para las economías regionales?

El endeudamiento externo es un problema porque se tomaron ochenta mil millones de dólares en estos quince meses, que se suman a la deuda externa que había hasta entonces. Eso, a su vez, hace que esa deuda se vuelva cada vez más impagable. Hay que conseguir lo equivalente a un año, a un buen año,  de exportación de la Argentina: ochenta mil millones de dólares. Así que para pagarla, simplemente necesitás duplicar tus exportaciones, lo cual no es fácil. Y más si todo está tomando esa dinámica.  Si  todos los años se van a endeudar a esa escala,  va a ser un problema de acá al 2019. Para el que tome la presidencia del 2019, va a ser un grave problema, porque va a estar seguramente en una situación muy similar a la de Alfonsín en el ´84, cuando tomó el gobierno, o sea que va a perder mucha autonomía, mucha capacidad para hacer política.

La cuestión es: ¿para que sirvió, para que se usó esa deuda externa? Yo creo que ahí está uno de los problemas, porque la obra pública no se incrementó, sino que bajó el año pasado, en términos reales. Esa deuda externa sólo sirvió para pagar los gastos corrientes del Estado, es decir, para pagar los salarios. Es muy difícil pensar en un aumento de las exportaciones, si vos no te endeudás para invertir; una empresa cualquiera que se endeude, tiene que hacerlo para invertir, para aumentar su producción y poder “repagar” esa deuda. Eso no es lo que está pasando. No se está usando esa plata para las obras públicas ¿Para qué se está usando? Para financiar la fuga de capitales. Esa entrada de dólares lo que hace es sustentar la salida de dólares, la compra que se realiza desde la quita del cepo. Desde que se quitó el cepo se fueron, en promedio, mil a dos mil millones de dólares por mes, o sea, del tres al cinco por ciento de las reservas, por mes. Es decir que, a ese ritmo, sólo un elevado nivel de endeudamiento, como el que tenemos, lo puede financiar. O sea que esa deuda, básicamente, es plata que entró y, en gran parte, ya salió. Y la vamos a tener que pagar entre todos. Me parece que ese es el problema que hay actualmente, que marca una insustentabilidad en el modelo económico.

 

¿A qué se debe la inflación actual?

Generalmente siempre tiene una causa básica la inflación en Argentina, que es ésta: siempre que se devalúa, hay inflación. Si nosotros miramos los últimos 15 años, los brotes inflacionarios fueron en el 2002, 2008, 2014 y 2016. Tres de ellos se debieron a devaluaciones y en el 2008 a un aumento del precio de la soja, que es algo muy similar, ya que el precio de los alimentos aumenta en dólares, y el consiguiente impacto, obviamente, es en pesos. Ésa es una de las claves de por qué la gente ahorra en dólares: porque sabe que cuando se devalúa, hay inflación, y esa inflación no sólo le “come” los salarios, sino que le “come” gran parte de los ahorros. Entonces la forma más fácil de ahorrar, y más segura, es guardar dólares “bajo el colchón”. Hay un gran debate sobre la inflación: ¿Tiene causa en el Estado o  tiene causa en el sector privado? Nosotros no pensamos que la emisión provoca inflación o que el aumento de gasto provoca inflación. Nosotros pensamos que el precio es un fenómeno privado, que se construye con la suma del costo y la ganancia. Si tenemos un costo de ochenta y una ganancia de veinte, entonces el precio va a ser cien. Si hay inflación, y ese precio se va a ciento veinte, quiere decir que aumentó la ganancia o que aumentó el costo. No hay mucho más misterio. Ese aumento de costo se puede deber a un aumento de impuestos, salarios, impostación de bienes y precios de los bienes importados, alquiler del local o aumento de tarifas. Cuando aumentaron las tarifas, obviamente se iba a crear inflación. No obstante, en su momento, el gran debate en las elecciones presidenciales es que había que bajar subsidios para bajar la inflación. Si alguno se acuerda, ¿la idea cuál era? “Bajar los subsidios de las tarifas iba a bajar el gasto del Estado, y bajar el gasto del Estado, iba a bajar la inflación”. Nosotros decíamos que no: “si bajan los subsidios de las tarifas, eso va a generar aumento de las tarifas y ese aumento de los costos iba a producir sobreprecios e inflación “. Tuvimos razón. El que quiera saber las causas de la inflación tiene que buscarlas por ese lado,  el tipo de cambio y, sobre todo, las tarifas y todos los componentes  del costo. Ahí está la inflación. Y en cuanto a las ganancias, cuando aparecen grandes empresas, grandes supermercados o grandes productoras, como las lácteas, hay casos en que terminan remarcando el precio de forma que, por un fenómeno de ganancias más que por un fenómeno de costos, el producto termina llegando a la góndola a un precio increíble, pero al productor le llega muy poco de toda esa plata. Por ejemplo,  por un producto que está a treinta pesos en la góndola, le pagaron un peso al productor. Esos veintinueve pesos restantes, ¿dónde están? Eso impacta directamente sobre todo lo que pasa en las economías regionales. Es un problema que tiene que ver con cómo se arma la cadena de comercialización, de empaquetamiento, que termina perjudicando al productor si no hay regulación estatal. Lo importante para las economías regionales siempre es la regulación estatal.

 

¿Y por qué el Estado sube o baja las tasas de interés?

Son políticas que tiene el Estado. Hay dos tipos de políticas: tasas de interés bajas, para que la gente pueda pedir prestado para comprar vivienda, para consumir, para invertir. O tasa de interés alta, cuando se piensa que hay demasiado dinero emitido en circulación y entonces hay que retirar dinero y que ese dinero termine invirtiéndose especulativamente. Esa opción es la que tomó el Estado a partir de diciembre de 2015. Subió la tasa de interés a treinta y ocho por ciento, a través de un instrumento que se llama Letras del Banco Central o LEBAC. El Estado puso las condiciones, o sea que, al poner la tasa de interés en treinta y ocho por ciento, se logró esto: a cualquier persona que vaya a pedir al banco una tasa de interés, obviamente, el banco le cobrará entre cuarenta y cuarenta y cinco por ciento. Como resultado, nadie puede invertir, nadie puede consumir con esa tasa de interés, y eso hizo que se deprimiera aún más el mercado el año pasado.  Debido a esa recesión, la tasa de interés bajó hasta el veintidós por ciento. Cuando el gobierno ve que hay un pico inflacionario, como hubo en enero, febrero y marzo, la política del gobierno es “enfriar” la economía y subir la tasa de interés; el resultado es que tenemos una tasa de interés del veinticuatro por ciento. Ya veremos cómo sigue esto. Hasta ahora, no hay buenos resultados de la política que lleva adelante el gobierno contra la inflación, ni siquiera “enfriando” la economía. El único instrumento que encontraron es el tipo de cambio bajo, que a la vez genera desempleo. Es un problema porque con el tipo de cambio bajo, la industria no es competitiva y muchos negocios tienen que cerrar, muchas fábricas tienen que cerrar.

 

¿Cómo definirías las características actuales del Neoliberalismo y cuál es el proyecto de país que subyace en este modelo?

La teoría económica neoclásica es una teoría falsa, ese es el problema principal; ese tipo de modelo no tiene muchos resultados. Recordemos que la primera vez que se implementó fue en la dictadura militar. Tuvo muy escasos resultados en términos de freno de inflación; no la frenó, la inflación siguió siendo de más del cien por ciento anual, aunque ésa era la principal crítica que le hacían al gobierno peronista anterior. No lo lograron resolver y además la economía creció mucho menos que en los años anteriores, o sea que,  en términos de resultados, generalmente el Neoliberalismo fracasa. Sin embargo, en los años ´90 tuvo buenos resultados, lo que permitió la reelección de Carlos Menem, pero por una cuestión que tenía más que ver con un impulso capitalista después de la caída del muro. Los capitales de Estados Unidos salieron a invertir en todos lados y nosotros regalamos las empresas públicas, y cuando te regalan algo siempre es más atractivo generar inversiones. La cuestión es siempre ¿para qué? En ese momento fue para pagar la deuda de la dictadura, que no había podido pagar Alfonsín. Yo creo que ahí está la clave del Neoliberalismo. No es que busca resultados económicos, sino que busca resultados en disciplinamiento social. Al generar un modelo insustentable, el próximo gobierno no puede hacer otra cosa que refinanciar esa deuda, es decir, ir a pedir más deuda para pagar esa deuda, y cuando va a pedir ese dinero, obviamente tiene que aceptar las condiciones que le dé el Fondo Monetario Internacional, las agencias calificadoras de riesgo y hacer una política económica que favorezca a éstas. El resultado es que esa insustentabilidad es sólo una forma de disciplinamiento económico. Incluso, si Cristina vuelve en el 2019, va a tener que “defaultear” la deuda, algo que tampoco sería muy sencillo después del fallo de los fondos buitres. El fallo de los fondos buitres lo que dice es: “Si hay un país que “defaultea”, vos esperá y judicializá, que a los diez años vas a poder cobrar el cien por ciento. No aceptés ningún tipo de rebaja, de renegociación de deuda, simplemente sentate en un tribunal y esperá a que eso decante”. El fallo de Griesa, en última instancia, lo que significó es eso, que de ahora en más ningún país va a poder hacer los “defaults” exitosos que hicieron Argentina en 2001 y Rusia y Turquía en el ´98 y´99. Griesa cierra esa posibilidad.

 

¿Cuáles son los escenarios posibles para Argentina, a nivel económico?

Bueno, en el 2017 es muy difícil que la economía crezca o que llegue incluso a niveles de diciembre de 2015, porque el Gobierno no sabe cómo generar consumo, porque tiende a ajustar los salarios, tiende a ajustar el sector público, con lo cual es difícil que vengan inversiones en esas condiciones; nadie va a invertir en un lugar donde hay cuarenta por ciento de capacidad ociosa o cuando tenés una maquinaria que funciona al sesenta por ciento. Lo que vas a hacer es esperar a que suba la demanda y recién cuando está el ochenta por ciento funcionando, ahí empezás a pensar en invertir. Tenemos que pensar, imaginar lo que podría ser un desarrollo económico. Y el desarrollo económico es empezar a exportar industria con tecnología nacional, y para eso tenemos que mirar el ejemplo de Techint. Más allá de lo que pensemos de Techint, es la empresa argentina que exporta industria. Tubos de acero sin costura, tecnología que empezó a implementar vendiéndole a YPF Sociedad del Estado, allá por los años ´50. Entonces esa relación público/privada es muy importante, porque si nosotros necesitamos exportar más industria, necesitamos quince empresas como Techint, y si tenemos quince empresas como Techint, entonces necesitamos cinco o diez empresas como YPF Sociedad del Estado. La pregunta es: ¿tenemos esas empresas? Y yo diría que sí, que las tenemos; que es ARSAT, que es INVAP, que son todos los proyectos que se están generando alrededor de los radares y de la industria de la batería de litio, que tienen proveedores privados. Son empresas estatales que generan demanda de tecnología de parte de empresas privadas, de proveedores privados, que podrían ser, obviamente, los próximos Techint. Yo creo que tenemos que tener en claro que por ahí pasa el desarrollo de un país como la Argentina. No pasa por bajos salarios, no pasa por competir con China  o Méjico por bajos salarios, sino más bien por el lado de la tecnología nacional.

 

Una definición sobre el Plan Belgrano

Lo que se está viendo es que la obra pública cayó muchísimo el año pasado. Cayó un treinta por ciento, más que los gastos del Estado en salarios. Y eso por una razón sencilla: hay gremios, como los docentes, a los que es muy difícil bajarles los salarios, porque los docentes se defienden. Es mucho más fácil, por ejemplo, cortar el desarrollo de ARSAT durante un año, porque a ARSAT nadie la va a defender. Así que, generalmente,  en esos casos el Estado “corta” el gasto. Entre esas obras públicas, obviamente está el Plan Belgrano. Lo que llama la atención es que existe una tensión entre lo que es esa necesidad de ajuste, necesidad en el sentido como ellos piensan la economía, y el negocio que es el Plan Belgrano, porque exportará principalmente soja del norte argentino vía tren, por el Atlántico, por Rosario. Esos campos de soja que se están instalando no son pequeños productores rurales o medianos, como podría ser los de La Pampa, sino que son grandes extensiones compradas por Macri, por bancos, por grupos económicos  grandes de la Argentina. Obviamente, al tren lo van a hacer también esos grandes grupos económicos de la Argentina, y por qué no Macri, o su primo Calcaterra; para los CEOs, es un buen negocio realizar el Plan Belgrano. Pero me parece una contradicción entre el negocio de ellos y ciertos requerimientos de la tecnocracia del Estado, de esos “gurkas” económicos que lo único que saben hacer es ajustar la economía, y los tipos aparecen ahí con la contradicción. Una parte más política y una parte más tecnocrática. Veremos cómo se resuelve, pero por ahora es una explicación de porqué no avanza el Plan Belgrano.

 

Miguel Broda, un economista que hizo campaña por Macri, ahora critica al macrismo. Qué opinás de sus comentarios?

La salida de Melconian tiene que ver con lo de Broda, o las críticas de Espert o Milei, que apareció ahora en la tele. Personajes que están ahí para el show. Pero hay una crítica por derecha, si se quiere, que opina que el nivel de endeudamiento actual es insustentable. La solución que ellos proponen no es empezar a regular más el mercado de cambio o tratar de generar exportaciones al exterior, sino achicar drásticamente el Estado, porque si el Estado tiene superávit ya no va a generar deuda, ya no va a necesitar pedir prestada plata. López Murphy duró una semana en el gobierno, hasta que dijo: “voy a recortar la Universidad”. Obviamente en la Universidad eran todos radicales y lo fueron “cortando” por ahí. Hoy por hoy ya no hay más debate. Los economistas heterodoxos no aparecemos en la televisión, sólo aparece la cuestión de si hay que ajustar más o menos. Pero no hay mucho respaldo político, simplemente son críticas que pueden llegar a tener algo de cierto. Si querés hacer  una política así, tenés que ir hasta el fondo, pero en términos políticos no tienen ninguna racionalidad, no tienen ningún apoyo.

 


Martín Burgos
Economista graduado en la UBA, Magister en Estudios Comparados del Desarrollo en la EHESS – París (Francia), coordinador asistente del departamento de economía política y sistema mundial del Centro Cultural de la Cooperación. Es investigador de la Comisión Nacional de Comercio Exterior – Ministerio de Producción de la Nación. Fue docente UBA y tutor del PLED (Programa Latinoamericano de Estudios a Distancia). Publicó varios artículos y capítulos de libros en el ámbito nacional e internacional, sobre temas de economía internacional, política industrial y comercial.