porque lo Importante es el contenido - ISSN 2545-8353

LAS CIUDADES DEVORAN LOS SISTEMAS PRODUCTORES DE ALIMENTOS

LAS CIUDADES DEVORAN LOS SISTEMAS PRODUCTORES DE ALIMENTOS

Un breve ensayo en el que la arquitecta Giobellina analiza cómo, a través de la especulación inmobiliaria y de los agronegocios, el neoliberalismo atenta contra las huertas periurbanas originalmente destinadas a velar por la calidad alimenticia de los habitantes en las grandes ciudades.

 

LAS CIUDADES DEVORAN LOS SISTEMAS PRODUCTORES DE ALIMENTOS

Por Beatriz Giobellina

 

A nivel mundial, el acelerado proceso de urbanización tiene un profundo impacto sobre nuestro planeta tanto en el ámbito socio- económico como en el ambiental. En efecto, las ciudades en donde reside la mitad de la población del planeta juegan un papel estratégico para el desarrollo de los sistemas alimentarios sostenibles y la promoción de dietas saludables; además constituyen un centro de innovación económica, política y cultural y gestionan grandes recursos públicos, infraestructuras, inversiones y competencias.

Ramón TEVES. Gorda & Frutas, Fotografía digital full color. Medidas variables. 2006.

En todo el mundo, las ciudades crecieron allí donde sus habitantes podían alimentarse y disponer de agua y energía. En sus entornos, los cinturones verdes y los sistemas de producción de alimentos frescos se desarrollaron de forma cada vez más extendida, pero esos sistemas hoy se encuentran en riesgo a raíz de fenómenos combinados de avance de la frontera urbana así como la de la agricultura extensiva para exportación.

Argentina es un país urbano y con un fuerte desarrollo del sector agropecuario. La mayor parte de su población (93%) vive en ciudades y territorios urbanizados o que se hallan en procesos acelerados de urbanización. Esto pone de relieve la necesidad de focalizar el interés en la permanente demanda de alimentos para su población y en las situaciones que se presentan en terrenos periurbanos Las interfases móviles invaden los sistemas históricamente dedicados a la producción de alimentos en los que se han realizado inversiones públicas en sistemas de regadío que hoy resultarían muy difíciles de repetir En efecto, los countries y barrios cerrados expulsan a los productores, destruyen acequias y compiten por el suelo y el agua, así como también avanzan las ciudades y la frontera agropecuaria sobre piedemontes, montes nativos, cuencas, humedales y otros sistemas naturales, provocando la pérdida significativa de las funciones ecosistémicas que estos brindan y que son fundamentales para la sustentabilidad de los territorios.

Por otro lado, el avance de la actividad agrícola y ganadera para mercados de exportación se incrementa año a año y se posiciona como motor importante de la economía. Consecuentemente aparecen tensiones en el encuentro de las interfases urbano-rural y rural y urbano con espacios naturales debido a intereses opuestos vinculados al uso del suelo y el agua, la propiedad de la tierra, la contaminación ambiental difusa y específica, la disponibilidad de mano de obra, la construcción o carencia de infraestructuras, la pérdida de recursos y servicios ecosistémicos fundamentales para el futuro, el deterioro del hábitat rural y de borde urbano o el incremento del riesgo Estas dinámicas aceleradas de cambio que se agravan con los escenarios de crisis ambiental y cambios climáticos, evidencian conflictos socio-ambientales y económicos emergentes que obligan a los municipios y a las instituciones del sector agropecuario a atender otras demandas y a diseñar nuevas políticas públicas. Esto posibilita tomar decisiones para regular las actividades sobre los territorios en los que se aplican innovaciones tecnológicas o científicas de base; en los canales de comercialización; en los marcos normativos nacionales, provinciales y municipales o en las nuevas figuras de ordenamiento territorial tales como zonas de amortiguación, de resguardo y/o parques agrarios protegidos a fin de regular las actividades sobre los territorios.

Tanto en el INTA como en el resto del sistema científico nacional (universidades públicas y privadas, CONICET, INTI, etc.), existe un conjunto valioso de aportes que permiten diagnosticar y entender los problemas que enfrentan la agricultura y la producción periurbana y que ayudan a avanzar en la resolución de algunos de ellos de modo que puedan convivir la actividad económica con los asentamientos poblacionales y el respeto a los recursos naturales estratégicos para la vida y la seguridad del territorio. Simultáneamente, diversas experiencias de los sectores público y privado señalan opciones productivas viables para el rediseño y manejo de paisajes periurbanos que limiten los avances de la ciudad y las dinámicas insostenibles y riesgosas. Éstas se enmarcan en actuaciones internacionales como por ejemplo el pacto de política alimentaria urbana de Milán[1], realizado entre 137 alcaldes/intendentes de diversos países, comprometidos a “trabajar para desarrollar sistemas alimentarios sostenibles, inclusivos, resilientes, seguros y diversificados, con el fin de asegurar comida sana y accesible a tod@s, reduciendo los desperdicios de alimentos, preservando la biodiversidad y, al mismo tiempo, mitigando y adaptándose a los efectos de los cambios climáticos”.

Entre otros considerandos, ese pacto sostiene:

  • Que las ciudades, en las que reside la mitad de la población mundial, juegan un papel estratégico para el desarrollo de los sistemas alimentarios sostenibles y la promoción de dietas saludables y que, a pesar de ser diferentes entre sí, todas ellas constituyen un centro de innovación económica, política y cultural y gestionan grandes recursos públicos, infraestructuras, inversiones y competencias;
  • Que los sistemas alimentarios actuales están llamados a ofrecer un acceso constante a una variedad de alimentos adecuados, seguros, locales, justos, saludables y nutritivos para tod@s;
  • Que el abastecimiento alimentario de las ciudades se enfrentará a diferentes obstáculos, entre ellos, el desequilibrio en términos de acceso y distribución, el deterioro ambiental, la escasez de recursos, de las formas de producción y consumo no sostenibles y el desperdicio de alimentos;
  • Que el proceso de urbanización acelerado tiene un profundo impacto sobre nuestro planeta -en el ámbito económico, social y ambiental– con énfasis en la necesidad de reconsiderar las formas de abastecimiento de los productos alimenticios y del agua a las ciudades, como así también de otros bienes y servicios esenciales;
  • Que las empresas agrícolas familiares y los pequeños productores de alimentos, (en particular aquellas conducidas por mujeres) juegan un papel fundamental en el abastecimiento de alimentos en las ciudades y los territorios colindantes, contribuyendo a preservar sistemas alimentarios resilientes, justos y culturalmente adecuados;
  • Que la reorientación de los sistemas alimentarios y de las cadenas de valor a favor de dietas sostenibles permite de volver a acercar consumidores y productores rurales y urbanos;
  • Que la agricultura urbana y periurbana ofrecen diferentes oportunidades para la conservación e integración de la biodiversidad en el contexto urbano/regional y en los sistemas alimentarios, contribuyendo así en la creación de sinergias entre seguridad alimentaria y nutricional, los servicios relacionados a los ecosistemas y el bienestar humano;
  • Que, consecuentemente, resulta de vital importancia adoptar un enfoque integrado comprensivo, interdisciplinar e interinstitucional dada la estrecha relación existente entre las políticas alimentarias y muchos otros desafíos a nivel urbano tales como la pobreza, la protección social y sanitaria, la higiene y los servicios higiénico-sanitarios, la planificación del uso del territorio, los transportes y el comercio, el sector energético, la instrucción, y la capacidad de reacción a catástrofes.

En Argentina se ha propuesto la creación de una red multidisciplinar y multisectorial que actúe en todos los territorios la cual, sumando actores locales pueda impulsar la investigación-acción participativa y trabajar colaborativamente en temas tales como la planificación del territorio. Con esto se busca promover no sólo la sustentabilidad del sistema alimentario desarrollado en la proximidad de las ciudades, sino también la actividad agropecuaria centrada en producir alimentos saludables sin impactos negativos sobre el ambiente, la definición de acciones y políticas para la preservación y fortalecimiento de los sistemas alimentarios locales y una agricultura familiar en la interfase rural-urbana que pueda enfrentar el avance de los barrios cerrados así como el avance del agronegocio que compromete la continuidad de los sistemas fruti-hortícolas y de las granjas tradicionales.

Ramón TEVES. Chaile Family’s Food, Fotografía digital full color. Medidas variables. 2010.

Ediciones INTA publicó “El cinturón verde de Córdoba. Hacia un plan integral para la preservación, recuperación y defensa del área periurbana de producción de alimentos”[2]. Este documento aporta diez argumentos para preservar su cinturón verde y urgentes recomendaciones de actuación, además de algunas cartografías que, en sí mismas, son muy elocuentes sobre lo que está ocurriendo en provincias como Córdoba, gravemente afectada por la especulación inmobiliaria y el agronegocio. En efecto, los análisis realizados resultan pertinentes para las principales ciudades del país que se devoran día a día sus cinturones fruti-hortícolas, producto de una planificación miope y de la insaciable voracidad de desarrollistas inmobiliarios que no valora lo rural y los sistemas alimentarios locales como si crecieran sobre un territorio vacío, deshabitado, sin consideración sobre el impacto ambiental ni conciencia sobre el patrimonio y el bien común.

Por su parte, desde el O-AUPA y la RED PERIURBAN, se convoca a los interesados a darse de alta como técnico/investigador o como práctica o proyecto autónomo a la RED PERIURBAN (www.redperiurban.com) con el fin de promover el intercambio de saberes, el aprendizaje mutuo y contribuir así a la generación de ciudades y territorios más inclusivos, más eficientes, más respetuosos de las pre existencias y del legado común de los que estuvieron antes y que necesitamos cuidar en pos del futuro de quienes nos sucederán.

 

 

[1] Urban Food Policy Pact, ver http://www.milanurbanfoodpolicypact.org/

[2] http://inta.gob.ar/documentos/el-cinturon-verde-de-cordoba).


Beatriz Giobellina
Arquitecta, nació en Tucumán pero trabaja en Córdoba, en cuya universidad nacional se desempeña como docente e investigadora. Coordina asimismo PNNAT 1128034 “Soporte Técnico y Capacitación en Ordenamiento Territorial rural” INTA AER Córdoba OBSERVATORIO AUPA (Agricultura Urbana, Periurbana y Agroecología)

Imagen de tapa: Andrea DALL’AGATA, Resurrección. Fotografía digital full color. Medidas variables. 2014.