porque lo Importante es el contenido - ISSN 2545-8353

EVANGÉLICOS-PENTECOSTALES

EVANGÉLICOS-PENTECOSTALES

SinMiga ofrece un pormenorizado ensayo acerca de la proliferación de las iglesias evangélicas y pentecostales en América Latina, Argentina y nuestra provincia ¿Cuál es historia?, ¿en qué consisten?, ¿qué ofrecen a su feligresía?, ¿a qué se debe su creciente influencia en las esferas del poder real? Éstas son algunas de las preguntas que responden las investigadoras Griselda Barale y Mariel Chabán con el fin de ayudarnos a entender mejor este creciente fenómeno.

 

 

 

EVANGÉLICOS-PENTECOSTALES

Una aproximación a sus orígenes, culto y creencias

Por Griselda Barale y Mariel Chabán

 

Antecedentes y definiciones

Una problemática sumamente interesante hoy es el crecimiento que han tenido las iglesias evangelistas o evangélicas[1], pentecostales y neopentecostales en América Latina, especialmente porque en la última década se ha notado la relevancia de las mismas en la arena política.

La extensión del concepto “evangélicos”, incluye aquellas iglesias que son herederas de la reforma protestante del siglo XVI y las consiguientes fisiones que estas iglesias han tenido desde entonces. A partir de este origen se hacen diferentes caracterizaciones; por ejemplo, Daniel Míguez considera que una distinción que debe establecerse es entre las iglesias históricas que surgen por la reforma luterana y anglicana y, los protestantismos evangélicos, iglesias constituidas por nuevas escisiones especialmente en EE.UU. y Gran Bretaña. La principal diferencia entre unos y otros es que los segundos nunca fueron religiones de Estado; las Iglesias de Estado no han tenido el celo proselitista que es propio de las evangélicas, pues contaban con una “clientela cautiva”; en cambio las evangélicas tuvieron y tienen que procurarse nuevos fieles mediante la conversión, lo que exige instituir rituales que simbolicen esa pertenencia.

El pentecostalismo surge de los movimientos ocurridos en el interior de protestantismo evangélicos a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX especialmente en EE.UU., conocido como el “tercer movimiento de reavivamiento espiritual”, con sesgo fundamentalista y anticientífico, empeñado en defender la literalidad bíblica. Roger Bastide habla de lo “sagrado salvaje”, búsqueda de una comunicación con la divinidad a través de la experiencia sensual, afectiva, no racional ni sistematizada, sin intermediarios ni institucionalización, que surge en contraposición de lo “sagrado domesticado”, la comunicación con la divinidad a través de la razón y el intelecto, de la Palabra de Dios o la oración, y no de Dios mismo. De este modo, el pentecostalismo podría considerarse como una corriente antiintelectualista en la que prima una nueva relación con lo divino. Dice Elio Masferrer Kan: “las iglesias evangélicas, tanto históricas como pentecostales, fueron rompiendo sus lazos de dependencia con sus matrices norteamericanas y, por tanto, comenzaron a surgir estrategias pastorales y autoridades nacionales independientes. Recientemente, ingresaron al contexto latinoamericano los grupos neopentecostales, cuya particularidad consiste en que realizan una fusión de las doctrinas tradicionales pentecostales con las presbiterianas o reformadas, las cuales les permiten desarrollar estrategias pastorales y de evangelización con contenidos políticos y sociales más acordes a los nuevos tiempos sin dejar de lado los aportes de la Teología de la Prosperidad”.

Ramón TEVES, S/T. Fotografía full color. Medidas variables. 2018

Otros autores, como Donald Dayton, resaltan la diferencia entre el pentecostalismo y otros tipos de cristianismo y menciona que la “gestalt del pensamiento y el ethos Pentecostal, pueden expresarse en cuatro temas cristológicos: Cristo como salvador, como bautizado en el espíritu santo, como sanador y como rey que viene. Por su parte, Harvey Cox define al pentecostalismo como un cristianismo “primario”, cuyos temas centrales son los signos -a partir del don de lenguas-, los milagros, las curaciones, el interés por la demonología, el primado de la escatología y la espera del fin del mundo. Dos de estos han sido los más relevantes y propiciadores de las conversiones, la sanidad divina y el bautismo en el espíritu santo. El rito del bautismo está asociado a las experiencias del libro del Pentecostés, Hechos de los Apóstoles, cap. 2. que implica la glosolalia o “hablar lenguas” en un estado de éxtasis en el que se sumerge el creyente; la sanidad divina, o la creencia de que Jesús puede sanar milagrosamente a los cuerpos, también exige un estado de éxtasis religioso.

El pentecostalismo es un movimiento tan diverso y complejo que resulta difícil caracterizar; para Francisco Ullan de la Rosa esto se debe a que no constituye una denominación, es decir, una organización religiosa centralizada. La gran variedad de iglesias pentecostales es el resultado de la aplicación permanente de la doctrina del “sacerdocio universal”, propuesto por Calvino, que alienta la formación u autoorganización de los creyentes en nuevas comunidades, sin la necesidad de responder o acatar lo establecido por una jerarquía eclesial. “Mientras otros movimientos surgidos del calvinismo acabaron por desarrollar estructuras relativamente centralizadas, el pentecostalismo ha mantenido el espíritu de autonomía y descentralización original. Aunque algunas iglesias pentecostales forman federaciones nacionales o internacionales no existe una institución que reúna a todas las iglesias que existen. Es una de las razones que utilizan los autores que califican al pentecostalismo de secta”, sin embargo, esta calificación parece basarse más bien en opiniones que en un análisis detallado del culto.

Otra dificultad, para poder caracterizar al pentecostalismo, deriva de la relación del creyente con el espíritu santo, si bien este elemento es definitorio dentro de las iglesias pentecostales, lo es también dentro de todos los grupos protestantes y algunos movimientos cristianos católicos del orden de los carismáticos. Pero, en el caso del pentecostalismo, esta íntima relación entre el practicante y el espíritu santo no es solamente circunstancial sino obligatoria a la hora de declarar su religiosidad; de allí que sentimiento y fervor religioso -esencial en el pentecostalismo- es consecuencia de la comunicación que ellos establecen con el espíritu santo que, por otra parte, es la que el mismo Jesús prometió a sus apóstoles el día de Pentecostés, siendo esa promesa la que se actualiza permanentemente en cada celebración a través de manifestaciones sensibles y, a la vez, sobrenaturales.

Si bien sus experiencias apuntan a un estado de éxtasis interno y personal, lo que ven “manifestarse” lo consideran un “bautismo del espíritu santo”, en especial el don de lenguas y curación de los enfermos, que se asocian con otras maravillas y milagros realizados por Dios, como la capacidad de profetizar y de interpretar revelaciones, entre otras cosas. Por otra parte, también se debe mencionar el énfasis que estos grupos ponen en la lucha contra el mal y la práctica de liberación del mismo, ya que conciben al mundo como conjunto de hechos sensibles y espirituales y, por lo tanto, suponen la existencia de distintos tipos de espíritus que pueden poseer incluso un cuerpo y llevar a las personas a la pobreza, el vicio y hasta la muerte. “Para el pentecostalismo las fuerzas demoníacas son seres espirituales inteligentes con la única misión de destruir al hombre. Por eso, los creyentes creen que es necesario enfrentar a esas fuerzas con el poder superior del espíritu santo”.

Durante el desarrollo de las celebraciones del culto hay elementos que las distinguen de cualquier otro grupo protestante, estos elementos de “identidad permanente”, como los denomina Gilberto Albarado López. son la sorpresa y la expectación, ya que si bien el culto esta dirigido por un predicador/ra, en las sesiones hay elementos sorpresivos que representan la obra del espíritu santo en los fieles, por eso es posible observar y escuchar en las sesiones o rituales entre los ellos, risas, llanto, gritos, balbuceos, caídas desvanecimientos, etc. que, además, son indicadores de la libre manera en que pueden expresar la manifestación de lo sagrado en ellos y en su comunidad, en cómo se refleja en sus vidas y en la concepción de la vida; es así que los conversos resaltan en sus discursos la importancia de todo esto -palabras y hechos- en el ámbito de la moral ya que el “ser evangélico” es considerado no sólo la pertenencia a una religión sino a una forma de vivir.

Por otro lado, para el pentecostalismo la evangelización es una de las principales áreas del trabajo misionero, que conduce a buscar más y más conversiones en la fe; consideran que toda la vida cristiana comienza en ese punto, pues sin conversión no hay reconciliación con Dios. “La vida del practicante cobra sentido en este mundo cuando se da cuenta de que ha sido elevado a niveles de sacerdote y santo. Este hecho obliga a cada converso a que sea un profeta y anuncie la verdad del evangelio” dice Albarado López.

Ramón TEVES, S/T. Fotografía full color. Medidas variables. 2018

La persona, la obra y los dones del espíritu santo son los elementos básicos de este movimiento. Para poder recibir este bautismo tan especial, los pentecostales deben seguir ciertos pasos o peldaños hacia la perfección; el primero es el arrepentimiento, luego el bautismo en agua. Ambos, junto con la oración, el sacrificio, la perseverancia y el desarrollo de una fe inquebrantable posibilitaran el crecimiento espiritual que hace a los creyentes merecedores de tal gracia. No se trata solamente de la fe, como lo planteaba la Reforma Protestante del siglo XVI, pues aquí se necesita fe y además obras, porque la fe sin obras es una fe muerta, actos y fe deben estar dirigidos al mismo objetivo, conducir a las personas a Cristo.

La práctica del sacerdocio universal antes mencionado, permite además, la participación activa de los laicos y de las mujeres, ya que estas pueden ejercer también funciones eclesiales de jerarquía. Esto nos remite a la iglesia cristiana primitiva, pues la nueva forma de existencia propuesta por el incipiente cristianismo, favorecía la heterogeneidad y el carácter igualitario en el seno de las comunidades cristianas y por lo tanto no había diferencias de condición ni de género. El ciudadano, el soldado, el esclavo, las mujeres, etc., tenían su participación y lo hacían en pie de igualdad. Por esto, en las comunidades cristianas, los hombres en general y las mujeres en particular, encontraban la posibilidad de desarrollar en su seno un protagonismo que les era negado en la sociedad marcada por los cánones grecorromanos; esta tendencia emancipatoria por parte de las mujeres era, incluso, causa de rechazo en la sociedad pero, indudablemente allí, en ese culto no oficial -el cristianismo primitivo- las mujeres podían encontrar el reconocimiento que en la vida pública les era ajeno. Así el papel femenino fue fundamental cuando se habla de la génesis y expansión del cristianismo y lo es también para la expansión del pentecostalismo.

En concordancia con la no valoración del conocimiento y el anti-intelectualismo, los pastores pentecostales no buscan tanto la formación teológica sino la manifestación de los dones divinamente otorgados: para llegar a ser pastor o pastora es importante el carisma y el don de la predicación, es decir la capacidad de la convocatoria de fieles. Esta característica de desvalorización de la formación teológica e, incluso, de la escolaridad secular, está relacionada con la composición social de pentecostalismo puesto que permite que sectores sin instrucción lleguen a ser líderes relevantes en las iglesias. Míguez destaca otros componentes, como la concepción de la iglesia como cuerpo y los miembros como hermanos, todo esto hace que estas comunidades creen lazos comunitarios muy fuertes. Para este autor el pentecostalismo se constituyó como un movimiento espiritual religioso más que como un núcleo institucional; es de hecho un conjunto heterogéneo de organizaciones eclesiásticas cuyos rituales y prácticas son similares, pero no idénticas.

 

En nuestro país y Tucumán

El pentecostalismo llegó a la Argentina casi contemporáneamente con su surgimiento en EE.UU. a comienzos del siglo XX, como un movimiento en formación, inorgánico y difundiéndose por el trabajo voluntarioso de grupos de inmigrantes o por iniciativas personales y, casi exclusivamente, como comunicación oral.

Los primeros pentecostales en nuestra provincia fueron llamados “pentecostales italianos”, llegaron en el año 1928 y su iglesia recibió el nombre de “Asamblea de Dios”. La in-organicidad le permitió crecimiento y asimilación cultural, pues la falta de ataduras rígidas les posibilitó y les posibilita acomodarse a las necesidades y expectativas de las comunidades donde se establecen. Un ejemplo de esto es que a mediados del siglo XX se extienden, cuando baja el flujo inmigratorio, a las comunidades de pueblos originarios en el norte y sur de la Argentina, como la comunidad Toba, Mapuche entre otras, donde juega un factor de asimilación la referencia cultual entre las prácticas del shamán y el líder carismático, aunque esta “analogía” sea muy superficial y constituya si no un insulto sí una falta de respecto al rol que juega el shamán en las comunidades shamánicas, siempre al servicio de la tribu brindando su sabiduría ancestral y sin pretensión alguna de poder sobre su comunidad.

Por su parte, Wynarczyk identifica dos polos en el campo de fuerza constituido por las iglesias evangélicas. El polo histórico y el conservador bíblico. En el primero están las que se establecieron en la Argentina entre 1825 y 1850 para asistir espiritualmente a los inmigrantes europeos (iglesias luterana, metodista, menonita entre otras), están asociadas en la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE), fundada en 1957, cuya característica es su apertura a la racionalidad científica de la modernidad; la defensa de los derechos humanos y compromiso ecuménico lo que se ha traducido en el reconocimiento social de su trayectoria[2]. A manera de ejemplo recordamos que dirigentes de estas Iglesias co-fundaron en vísperas de la dictadura en Argentina de1976/1983, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos APDH. El obispo metodista emérito Carlos Gattinoni fue designado por Raúl Alfonsín miembro de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas CONADEP.

El segundo grupo profundamente conservador llega a la Argentina entre 1880 y 1925, muchos desde EE.UU. centrándose en lo misionero y evangelístico. En 1982 fundan la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), federación fundada por pastores (bautistas y hermanos libres entre otras), que se retiran FAIE porque los consideran cercanos a las teologías de la liberación. Esta línea responde al fenómeno de la expansión de las derechas religiosas en EE.UU. y, obviamente a las derechas latinoamericanas.

A lo largo de los años, esta heterogeneidad del campo evangélico no ha significado que no se unan para luchar por una causa específica[3], o que, por el contrario, se enfrenten en temas que tienen que ver, no con los derechos de las comunidades religiosas sino con los derechos de ciudadanos, en especial a los concernientes a la educación sexual y la unión civil de homosexuales y posterior discusión por el matrimonio igualitario en todo el país. Los grupos más conservadores se opusieron tenazmente a la ley, mientras que recibió apoyo de parte de los históricos liberacionistas. Para mostrar esta virulencia es suficiente recordar los argumentos utilizados por la diputada Cynthia Hotton, (Hermanos Libres), de la agrupación “Valores para mi país”; algunos de los cuales eran tendientes a mostrar que lo que ella afirmaba era apoyado por los cinco millones de evangélicos en el país y por políticos, diputados, senadores que estaban en contra pero que votarían a favor por que era lo “políticamente correcto”; otro argumento era el de erigirse el portavoz de los niños diciendo “queremos mamá y papá”, para lo cual mostraba argumentos pseudo científicos insostenibles. Sin embargo ella no era la voz de cinco millones de evangélicos del país porque ese era más o menos el número total de los fieles de diferentes iglesias evangélicas, sino que representaba a las iglesias más extremistas. Cabe destacar que la mayoría de las pequeñas iglesias pentecostales o neo-pentecostales de barrio adherían a sus ideas, por lo menos en San Miguel de Tucumán y, aunque no tenemos cifras exactas, creemos que también en el NOA, [4] lo que no es poco teniendo en cuenta la ascendencia que los líderes pentecostales tienen sobre esas pequeñas comunidades. Sin embargo, las demandas de la Federación Argentina de Lesbianas Gays, Bisexuales y Trans fueron apoyadas por algunas iglesias y referentes del polo histórico liberacionista del campo evangélico y se pronunciaron públicamente, tales fueron la Evangélica Luterana Unida; La Evangélica Metodista Argentina; la Evangélica del Río de la Plata entre otras. Los argumentos que esgrimieron -sólo enunciaremos algunos-, fueron jurídicos, religiosos y teológicos y muy someramente científicos: diferencian el matrimonio civil y el religioso, recurren a los tratados internacionales de derechos humanos incorporados a la Constitución Argentina; cuestionan el abuso de interpretación y citas de breves pasajes bíblicos y el anacronismo que supone tomar el texto sagrado literalmente; plantean la salvación por la sola gracia, la sola fe y el sólo Cristo; etc.

Otro aspecto digno de destacar es cómo se pronunciaron las iglesias evangélicas y pentecostales en relación al conflicto con el campo de la presidencia de Cristina Fernández; nuevamente las aguas estuvieron divididas. En primer lugar las Federaciones que componen el campo Evangélico, ACIERA, FAIE y FeCEP llamaron en conjunto a jornadas de oración rogando para que el conflicto se resuelva y, luego se ofrecieron para mediar en el conflicto. Cynthia Hotton convocó a una sesión de oración no sólo a las iglesias evangélicas sino a otras iglesias y, efectivamente concurrieron líderes del judaísmo y el cristianismo y se realizaron durante dos días del mes de junio de 2008, en el Salón de los Pasos perdidos de la Casa Rosada; jornadas éstas que tuvieron un tinte “oficial” por ser convocadas por una diputada nacional.

El 9 de julio del mismo año hubo otra jornada de oración en Plaza de Mayo, allí varios líderes evangélicos se turnaron para orar pero sin identificarse ni por nombre ni por iglesia; había representantes de todo el país. Aquí se destacan tres reflexiones:

  • Aunque así lo quisieran mostrar, no había tal neutralidad, sino oposición.
  • Fue un intento de emular a la iglesia católica en sus no pocos servicios de “mediación” en la historia argentina.
  • Puso en evidencia la lucha de estas iglesias por ocupar el espacio simbólico-político de la iglesia católica en la Argentina.

Sin embargo, como el campo evangélico no tiene ni la organicidad ni la estructura político institucional de la iglesia católica, como ya señalamos, se oyeron otras voces totalmente diferentes a esa homogeneidad que pretendían, y sin organicidad tampoco poseyeron ni poseen recursos como “cuerpo” para sancionar a los integrantes díscolos; entre las voces pro-gobierno, pertenecientes a líderes y miembros de las mismas federaciones que se pronunciaron a favor del campo (FAIE y IERP, por ejemplo), fundamentaron de manera ética y religiosa su defensa al gobierno declarando: “La tierra es de Dios, por lo tanto no puede ser utilizada por intereses egoístas e injustos de individuos o grupos particulares de la comunidad”, siendo esta una clara referencia a los intereses gigantescos de los grandes sojeros del país. En Tucumán ambos bandos contaron con sus seguidores y estuvieron presentes en manifestaciones que apoyaban al campo, como el grupo autoconvocados “Hijas del campo”, que buscaron adhesiones en línea y en manifestaciones en la calles; sin embargo, y parejamente, otros miembros estuvieron presentes también en manifestaciones realizadas en apoyo a Cristina Fernández.

Entre los eventos masivos religiosos en Argentina de las últimas décadas con participación de todo el país se destaca el show montado por Luis Palau[5], en el obelisco porteño, los días 14 y 15 de marzo de 2008, denominado “Sí a la Vida”. Fue de gran relevancia por su estructura propia para montar el “espectáculo” y porque produjo una serie de controversia entre el gobierno nacional, que se mostró reacio a su realización y el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, quien argumentaba que había realizado todo lo que se debe hacer con respecto a permiso y autorizaciones y no era democrático no conceder los permisos. Por cierto que a vísperas de elecciones decir NO, era perder una masa de votantes, y el gobierno de Macri lo vio con toda claridad. Al evento fueron creyentes de todo el país evangélicos, pentecostales, neo-pentecostales e, incluso católicos, su influencia carismática y hasta mágica es difícil de medir, pues aunque parezca fugaz bien pudo haber “aumentado” el número de conversos en el interior de las iglesias porque la sensación de “pertenencia” fue intensa.

Otro evento de envergadura, que se puede considerar un antecedente del anterior, fue el ocurrido en el gobierno de Perón en 1954, cuando se le concede el permiso a Tommy Hicks[6] para convocar una campaña abierta, pública y masiva; se realizó en el estadio de Huracán, tuvo gran repercusión pública. A Hicks lo beneficia el enfrentamiento de la iglesia católica con Perón en ese momento, por ello no sólo consigue permisos sino también auspicios del gobierno nacional.

En Tucumán hay numerosos templos pentescostales. A manera de ejemplo citamos uno de los más antiguos y extendidos es “Llama de fuego y poder” , con 300 anexos en toda la provincia posee, como tantos otros grupos, una F.M., 90.9 Radio Jerusalén, esta iglesia es conocida como El templo de los Milagros de Jesús. Realiza una intensa labor social contando, por ejemplo, con cuatro comedores infantiles.

 

Pare de sufrir

Si los pentecostales se alejan de la formación teológica y secular, los de la Iglesia Universal de origen brasilero, conocida como “Pare de sufrir”, de enorme presencia en San Miguel de Tucumán[7] están totalmente alejados de todo interés de contenido teológico. Desde el punto de vista religioso, realizan un bricolaje, es decir que recortan, pegan, citan hinduismo, cristianismo, satanismo y todo aquello que resulte impactante y rentable. Aunque los pentecostales no los reconozcan, los “pare de sufrir” crecen económica y políticamente en Latinoamérica a una escala tal que en Tucumán construyeron una lujosa sede y, lentamente su influencia política también va creciendo.

 

 

 

[1] La palabra correcta sería “evangélicos”, ya que es la persona que profesa la religión Evangelista es la persona que tiene el ministerio de evangelizar. Para esta diferenciación se basan en la Biblia, ya que la misma reconoce cinco ministerios: apostólico, profético, maestro, pastoral y evangelista.

[2] A manera de ejemplo recordamos que dirigentes de estas Iglesias co-fundaron en vísperas de la dictadura en Argentina de1976/1983, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos APDH. El obispo metodista emérito Carlos Gattinoni fue designado por Raúl Alfonsín miembro de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas CONADEP.

[3] Por ejemplo en la década del 90 trabajaron juntas las tres federaciones pidiendo la derogación de la ley sancionada por la dictadura en 1978, reclamando además por la elaboración de una norma más igualitaria y justa para todas las iglesias. Se trata de la derogación de la LeyNro. 21.745 que establece que con excepción de la iglesia cristiana católica, deben tramitar su inscripción y reconocimiento oficial para poder llevar adelante sus actividades y culto.

[4] Las extensas discusiones dadas en ambas cámaras y otros episodios o detalles alrededor de la Ley del Matrimonio igualitario.

[5] Luis Palau es un misionero predicador evangelista, nacido en argentina nacionalizado estadounidense considerado uno de los pastores más influyente del mundo, lo han escuchado millones de persona. Amigo de G. Bush y defensor de la guerra de Irak; con un pasado oscuro entre lo que destacó la prensa en su momento fue su adhesión a las dictaduras militares de America Latina.

[6] Tommy Hicks fue un predicador Pentecostal texano que llega a Buenos Aires por invitación de la Unión de la Asamblea de Dios. Hicks tenía una prédica que aludía a poderes milagreros y mágicos, era un orador extraordinario persuasivo y capaz de despertar pasiones místicas.

[7] Para algunos analistas políticos, uno de los grupos responsables del triunfo de Bolsonaro en Brasil.


Griselda BARALE
Doctora en Filosofía, Directora del Programa PIUNT Arte, lenguaje, religiosidad y ciudadanía de la Modernidad al siglo XXI. (Cuatro Proyectos), UNT y de Aspectos de la cultura contemporánea Arte, religiosidad y violencia. Una mirada desde la Filosofía y el Psicoanálisis. UNT
Mariel CHABAN
Licenciada en Filosofía, Miembro del Proyecto PIUNT Aspectos de la cultura contemporánea Arte, religiosidad y violencia. Una mirada desde la Filosofía y el Psicoanálisis. UNT.

BIBLIOGRAFÍA

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Imagen de tapa: Ramón TEVES, S/T. Fotografía full color. Medidas variables. 2018