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MI PADRE ES EL HOMBRE MÁS NOBLE DEL MUNDO, SE LLAMA HUGO WEST.

MI PADRE ES EL HOMBRE MÁS NOBLE DEL MUNDO, SE LLAMA HUGO WEST.

Palabras de Fernando Korstanje para un justo y sentido recordatorio de Hugo West, despidiendo a este noble militante que se lleva consigo unas páginas en la historia política tucumana.

 

MI PADRE ES EL HOMBRE MÁS NOBLE DEL MUNDO

SE LLAMA HUGO WEST

Por Fernando Korstanje

 

Gran persona, militante a tiempo completo, hombre generoso, de humor inteligente, gran compañero. Orgulloso producto de la Universidad pública. Del Gymnasium primero y de la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la UNT después, de la que fue presidente del Centro de Estudiantes.

Hugo se recibe en el ‘64 y ahí nomás, con la dictadura de Onganía, entre los años 1966 y 1969 se produce el cierre de once ingenios. Entonces, Roberto Fernández de Ullivarri –que era un tipo formidable, ingeniero agrónomo, director de la estación del INTA allá en el noroeste- asume institucionalmente el apoyo a los obreros despedidos del Ingenio Bella Vista. El ingenio paga con tierras una deuda al fisco y se decide no fraccionarla en parcelas, sino crear la Cooperativa de Trabajo “Trabajadores Unidos de Campo de Herrera. Se convoca a un antropólogo del INTA, Santiago Bilbao cuya transferencia es lograda desde el Chaco por Ulivarri a cambio de un tractor (ese era el valor simbólico de un antropólogo en el INTA).

 

Nuestro joven Hugo contratado por la Cooperativa como “jefe de campo”.

La tarea era apasionante. Un experimento social: convertir a los obreros del surco en dueños de una empresa colectiva. Había que organizar a los jóvenes que no tenían cabida en la cooperativa ya que el número de socios era limitado. Tratar de inventar nuevas fuentes de trabajo como la cortada de ladrillos, un taller de tejedoras o granjas avícolas. Intervenían en la escuela primaria para tratar de adecuar los contenidos a los problemas regionales, ocupándose de las viviendas con gente de la Facultad de Arquitectura y con la Facultad de Medicina abordaron los temas de salud pública. Contactaban al médico, pero también al curandero, entre quienes establecieron una suerte de división del trabajo entre las “enfermedades de Dios” y las “enfermedades del diablo”.

Hugo West (gentileza de Fernando Korstanje)

Recuerdo que un problema era la difícil decisión de NO tecnificarse a fin de no desplazar mano de obra (en una cooperativa de trabajo, el aporte no es capital en dinero, sino en trabajo). Hugo lo resolvió sabiamente manteniendo el corte a machete, pero comprando cargadoras que son como grúas móviles. Evitaban así el trabajo más penoso para el obrero que consistía en subir al carro por una tabla en plano inclinado con un atado de caña en las espaldas.

Durante las noches, el antropólogo Santiago Bilbao junto a Hugo West y otro ingeniero del INTA, Miguel Sarraceno, tenían reuniones con los obreros en lo que llamaban “La Escuelita”, para llevar a cabo un programa de formación doctrinaria después de que había concluido la jornada de trabajo en el surco. Efectivamente, después de descansar e higienizarse, los obreros tomaban clases y se hablaba de todo. Discutían por ejemplo el carácter de obreros y patrones, ¿por qué siendo patrones tenían que trabajar? … si los patrones no trabajan.

Hugo había estado de visita en Cuba durante los años 60, donde, dicen, pudo tomarse unos mates con el Che Guevara. Nunca contaba eso. Nunca contaba cosas que pudieran parecer personales o anécdotas de engreídos. Su pensamiento y su conversación estaban siempre enfocados en lo colectivo. Aquella visita a Cuba, su militancia en la universidad y la creatividad con la que encaraban el trabajo en Campo de Herrera fueron suficiente motivo para la persecución. Realmente la Cooperativa era una institución social sistémica en la que lidiaban con los concursos de belleza y los campeonatos de fútbol, a fin de torcer la impronta que venía desde la época de las “colonias de ingenios”, para proponer en cambio la colaboración y la solidaridad en reemplazo de la competición, la violencia y el alcohol.

 

Secuestro, prisión y exilio

Demasiada creatividad, demasiada innovación, y demasiadas reuniones nocturnas que, aunque institucionales, eran subversivas en el mejor sentido de la palabra. Dice Hebe Vessuri, “El “Gordo Domínguez” llegó con la noticia de que Bilbao, West y Sarraceno eran boleta, que los iban a liquidar”. Los habían entregado y fueron marcados por la triple A (Alianza Anticomunista Argentina). El 12 de diciembre de 1975, en tres operativos simultáneos, los tres técnicos, Bilbao, Sarraceno (ambos del INTA) y Hugo West, por entonces jefe de campo de la cooperativa, fueron secuestrados y luego puestos a disposición del Poder Ejecutivo. Después de circular ocho meses por diversos penales, entre los que figuraron la cárcel de Devoto y una cárcel de máxima seguridad en la provincia de Chaco, fueron liberados y consiguieron exiliarse en Venezuela. Por su parte, el director de la estación experimental de Famaillá, el ingeniero Roberto Fernández Ullivarri, fue trasladado a la provincia de Salta, desde donde, a la distancia, continuó asesorando a los directivos de la cooperativa.

Hugo West y su pequeño hijo Rodrigo (gentileza de Fernando Korstanje)

En vida de Hugo, su hijo Rodrigo pudo decir (pero podemos decirlo todos), “Mi padre es el hombre más noble del mundo. Se llama Hugo West. Transformó mi mente, mi corazón y mi visión de la vida. Nunca le oí hablar mal de nadie. De ninguno de sus hijos, de ninguno de sus hermanos, de ninguna de sus ex-mujeres, de ninguno de sus amigos. Jamás me dejó de sorprender eso. Es un hombre de ideas e ideales, generoso y solidario, nunca le vi crear conflicto en ningún lugar porque es un hombre tremendamente sensible. Los que le conocen saben que lo que digo es verdad. Mi padre es el hombre más noble del mundo. Se llama Hugo West”.

 

 

 

El regreso

Con el retorno de la democracia Hugo pudo regresar a Tucumán, y volvió a ser elegido como Jefe de Campo de la Cooperativa Campo de Herrera. Militó en el Partido Intransigente en donde fue miembro del Comité Provincial y candidato en las elecciones de 1985 (a senador provincial dicen los memoriosos). Pero lo de él era arremangarse y asumir las tareas. Hasta sus últimos días en el Frente Grande, estaba preocupado en organizar a los fiscales. Su último mensaje en Facebook decía, “Felipe, armemos una reunión en CH (por Campo de Herrera) para conversar sobre las PASO. Avísame al fono fijo. Gracias”.

“¡Vamos a vencer!”

 

 

  • Nota: Este escrito es quizás muy largo para lo que me pidieron, pero a Hugo le hubiera gustado que habláramos más de Campo de Herrera que de su vida personal, y que supiéramos todos que sí.. que vamos a vencer. Tomé cosas robadas de los muros de facebook de sus hijos y otros amigos de Hugo, y de entrevistas a Hebe Vessuri (socióloga y esposa de Santiago Bilbao).

Fernando Korstanje
Profesor Adjunto a cargo de las Cátedras de “Guión y narración” y “Comunicación Televisiva” (Facultad de Filosofía y Letras de la UNT) y Coordinador de LUPA, la Productora Audiovisual de esa Facultad. Fue consultor de Naciones Unidas prestando servicios a la FAO como especialista en Pedagogía Audiovisual en 15 países de Latinoamérica. Fundador y co-director de la Carrera de Posgrado “Especialización en Comunicación para el Desarrollo” en la UNT (1998-2003). En 2004 fundó CDESCO (Centro Latinoamericano para el Desarrollo y la Comunicación Participativa). En 1985 fue presidente del Centro de Estudiantes de Agronomía y candidato a diputado nacional por el Partido Intransigente en 1987.

Imagen de tapa: Tito MANGINI, El Bracero (de la serie El hombre en la zafra). Fotografía directa con negativo ByN. 0,60 x 0,90 m. 1969.