COSAS QUE ME DIGO ANTES DE PRENDER LA TELE PARA VER NOTICIAS SOBRE UCRANIA

COSAS QUE ME DIGO ANTES DE PRENDER LA TELE PARA VER NOTICIAS SOBRE UCRANIA

Cuando estalla la guerra en un lugar del mundo, estalla la paz en todo el mundo. Ocurre que la superioridad moral de algunxs impide ver que eso ocurre todo el tiempo, aún después del horror de la Shoah. En efecto, incluso después de Auschwitz siguió habiendo lugar no sólo para la poesía sino (y lamentablemente) para muchas otras guerras, invasiones, bombardeos, golpes blandos, sanciones y bloqueos en Yugoslavia, Libia, Irak, Irán, Siria, Venezuela, Cuba o Afganistán, que no nos espantan, porque la prensa no se espanta. En este breve texto introspectivo Aldo Ternavasio reflexiona sobre lo que está ocurriendo entre Rusia y Ucrania, sugiriéndose a sí mismo (sugiriéndonos) un breve conjunto de normas éticas a fin de no dejarse caer en el juego de las pasiones tristes.

 

 

COSAS QUE ME DIGO ANTES DE PRENDER LA TELE
PARA VER NOTICIAS SOBRE UCRANIA
(Y QUE NO SÉ SI DEBERÍA COMPARTIR)

por Aldo Ternavasio

 

Cuando la guerra comienza, las primeras víctimas son… las víctimas. Punto. Cuando los cuerpos comienzan a apilarse nada parece tener sentido. Pero en Ucrania la montaña de cuerpos viene creciendo desde hace años. 15.000 en Dombass no fueron tantos como para que los veamos. Aun así, es lo que siempre ocurre. Auschwitz tuvo lugar. Argelia tuvo lugar. El Congo tuvo lugar. Vietnam tuvo lugar. La escuela de las Américas tuvo lugar. La ESMA tuvo lugar. Las milicias neonazis tienen lugar. Arabia Saudita tiene lugar.

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Monumento en Dombass que conmemora el triunfo del Ejército Rojo sobre los Nazis.

 

Cómo conciliar esto: el hecho insoslayable de estar frente a un cinismo superlativo, rapaz y asesino imposible de soportar: la OTAN condenando al imperialismo, Boris Johnson condenando al imperialismo, como si no fueran unos de los responsables de lo que está pasando con el dolor y la angustia de, por ejemplo, un argentino que vive en Kiev con su familia, tal como escuché hace un rato, o el de todos los ucranianos que padecerán quién sabe qué penurias cuando esto termine. Hoy Rusia bombardea la infraestructura militar de Kiev. Durante ocho años, Kiev bombardeó civiles en Dombass. Así las cosas:

  1. Creo importante, en primer lugar, hacer un esfuerzo y ver a Putin en toda la amplitud de su crudeza, puesto que es el logro más perfecto del triunfo del capitalismo sobre el comunismo (Carlos Maslatón no deja de recordarlo, para incomodidad de muchos). En este sentido, EE UU y la OTAN tienen todo el derecho a sentirse orgullosos de él. Hacen bien en temerle un poco, pero no es Putin lo que les asusta sino sus capacidades como CEO de una potencia nuclear capitalista. Comparte con George H. W. Bush haber llegado al poder desde sus respectivas centrales de inteligencia; no obstante podría decirse que, fiel al axioma sobre la eficacia de la mano invisible del mercado, Putin se dejó llevar por ésta y ahora está donde está porque logró hacer mucho más con mucho menos (especialidad soviética refuncionalizada). Los hinchas ingleses que todas las semanas se deleitan con el Chelsea pueden dar fe de los méritos de la era poscomunista de Rusia.
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  2. En la medida de lo posible, evito mirar desde el punto de vista de los poderosos, es decir, soslayando el anabólico fascista de “si lo hacemos nosotros, justificamos todo, si lo hacen ellos, nada”. Sean quiénes sean los “ellos” o los “nosotros”, ambos funcionan como trampas montadas sobre realidades complejas. Hay que tomar partido por la causa que deseo reivindicar y no por la que los poderosos nos imponen. Aun -y sobre todo- cuando no pueda hacer nada.
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  3. Evito el realismo político viril. Sería algo así: “sigan con su ingenuidad de almas bellas todo lo que quieran, pero los que mueven los hilos detrás de escena son el Poder y la Sangre. Nosotros, los que sabemos de poder y de sangre, no nos engañamos. Lo demás es placebo para corderos”. Esto tiene versiones de derecha, de centro y de izquierda.
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  4. Evado el bien-pensar-mágico que quiere hacernos creer que si la violencia cesa, cesa la violencia. No es lo que suele ocurrir. ¿Quién no quiere sacarse de encima lo más rápidamente posible la angustia de la exposición directa o indirecta a la violencia? Sin embargo, con frecuencia algo intolerable viene a encubrir otro intolerable al que perfectamente podríamos permitirnos no ver. Con frecuencia no quiere decir siempre. Quiere decir frecuentemente.
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  5. Evito explicar todo por el concurso del villano perfecto. Existen los villanos perfectos. Sí. Pero son poco frecuentes y, en general, más bien llegan a serlo porque fueron derrotados y no por haberlo sido, aun si realmente lo fueron. Hay excepciones, claro, pero lo simple a veces no quita lo certero: la historia legitima a los que “ganan”.
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  6. No me privo de buscar el pelo al huevo y no cesar de no encontrarlo. Se me dirá que la expresión acusa cierta autorreferencialidad y contestaré que ser experto no es condición ni necesaria ni suficiente para no ser necio. Más bien, lo contrario, porque no existen “técnicos” del pensamiento. Pensar es algo que se hace de maneras totalmente insólitas y, en general, en forma colectiva, sin que nadie lo certifique o lo autorice. Lo podría decir así: en un sentido amplio sólo piensan los cuerpos con excepción, claro, de los cerebros y de las mentes. El pensamiento es lo que se gesta en torno a ellos cuando se hacen cosas y los cuerpos y los signos circulan. Creo que esto es importante ya que actualmente, el mundo de expertos es siempre y en todos los casos un mundo neoliberal (si es que esto último todavía significa algo claro) y no porque los contenidos o las ideas expresadas por esos expertos sean neoliberales o no sean verdaderas, sino porque es la forma del “saber experto” y adecuarnos a esa forma es lo que se nos exige permanentemente. No se puede exagerar este hecho, así que si se me disculpa el énfasis, diría que sólo la vida piensa. Incluso cuando apenas un puñado de “genios” pueda soportar su peso y decirlo fuerte y claramente. El mundo es tan ancho, pero tan poco ajeno que no podemos permitirnos renunciar a buscar una manera de mensurarlo y ponerlo a la medida de la vida. Sobre todo, porque es lo único que realmente podemos hacer para comenzar a poder hacer algo.
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  7. Intento sobreponerme al absurdo de las ‘noticias’ pues creo que me hará sentir mejor posicionado respecto de lo que en este momento intento conocer y pensar, ver y pasar en limpio.

 

Fotograma de la película La mirada de Ulises (1995) de Theo Angelopoulos.

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Coda

La época en la que los misiles inteligentes eran misiles ilustrados, humanitarios y transportaban la libertad desde el hogar de los valientes hasta el de los cobardes, se terminó en 2001, el año de las implosiones. Estamos en épocas de destrucción creativa: la única verdad es el Capital. Nuestro problema es que la destrucción sólo es creativa para muy pocos y a la larga, quizás destructiva para todos.

(Fue la URSS la que permitió doblegar a los nazis. Lo hicieron a costa de ver morir a 25.000.000 ciudadanos soviéticos).

 


Aldo Ternavasio
Nació, vive y trabaja en San Miguel de Tucumán. Es docente e investigador de la Escuela de Cine, Video y TV de la UNT. Incursionó en el campo del videoarte y las instalaciones y ha conducido numerosos encuentros de análisis de obra para jóvenes artistas tanto de nuestra escena, como de otras provincias del país. Integra el consejo editorial de la revista “Link “en donde escribe sobre arte, cine y política.

Imagen de tapa: Fotograma de la película La mirada de Ulises (1995) de Theo Angelopoulos.

 

 



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