ALGO GRANDE ESTÁ SUCEDIENDO

Hay textos que no llegan para anunciar el futuro, sino para romper la comodidad del presente. En esta carta, Matt Schumer intenta poner en palabras una sensación cada vez más extendida dentro del mundo tecnológico: la de estar viviendo una transformación histórica cuya magnitud todavía no terminamos de comprender. Entre la alarma, la lucidez y el vértigo, “Algo grande está sucediendo” propone pensar qué ocurre cuando la inteligencia artificial deja de ser una promesa abstracta y empieza a alterar, ahora mismo, nuestra manera de trabajar, aprender y vincularnos con el mundo.
ALGO GRANDE ESTÁ SUCEDIENDO
por Matt Shumer, 9 de febrero de 2026.
(Traducción de Sol Rodríguez Díaz para Sin Miga)
Piensen en febrero de 2020.
Si en ese momento estabas prestando mucha atención, quizás habías escuchado a algunas personas hablar de un virus que se estaba propagando en otros países. Pero la mayoría no estaba mirando tan de cerca. La bolsa seguía funcionando bien, los chicos iban a la escuela, salíamos a comer, dábamos la mano, organizábamos viajes. Si alguien te hubiera dicho que estaba acumulando papel higiénico, probablemente habrías pensado que pasaba demasiado tiempo en algún rincón extraño de Internet. Y sin embargo, en apenas tres semanas, el mundo entero cambió. Las oficinas cerraron, los chicos volvieron a casa y la vida se reorganizó de una forma que, apenas un mes antes, nos habría parecido imposible de imaginar.
Creo que estamos en la fase de “esto parece exagerado” de algo muchísimo más grande que el Covid.
Llevo seis años construyendo una startup de IA e invirtiendo en este campo. Vivo en este mundo. Y estoy escribiendo esto para las personas de mi vida que no viven en él: mi familia, mis amigos, las personas que me importan, que siguen preguntándome -“entonces, ¿qué pasa con la IA?”-, y reciben una respuesta que no le hace justicia a lo que realmente está ocurriendo. Sigo dándoles la versión amable. La versión de conversación de cóctel. Porque la versión honesta suena como si yo hubiera perdido la cabeza. Y durante un tiempo me dije que esa era razón suficiente para guardarme lo que de verdad estaba pasando. Pero la distancia entre lo que vengo diciendo y lo que realmente está sucediendo se volvió demasiado grande. Las personas que me importan merecen escuchar lo que viene, aunque suene descabellado.
Debería aclarar algo desde el principio: aunque trabajo en IA, casi no tengo influencia sobre lo que está por ocurrir, y tampoco la tiene la gran mayoría de la industria. El futuro está siendo moldeado por un número sorprendentemente pequeño de personas: unos pocos cientos de investigadores en un puñado de empresas (OpenAI, Anthropic, Google DeepMind y algunas más). Una sola sesión de entrenamiento, gestionada por un equipo pequeño durante unos meses, puede producir un sistema de IA que cambie toda la trayectoria de la tecnología. La mayoria de quienes trabajamos en IA estamos construyendo sobre cimientos que no pusimos nosotros. Estamos viendo cómo esto se despliega igual que ustedes; simplemente estamos lo suficientemente cerca como para sentir primero el temblor del suelo.
Pero el momento es ahora. No en el sentido de “eventualmente deberíamos hablar de esto”. En el sentido de “esto está ocurriendo ahora mismo y necesito que lo entiendas”.

.
Sé que esto es real porque primero me pasó a mí
Esto es lo que nadie fuera del mundo tecnológico entiende todavía del todo: la razón por la que tanta gente de la industria está haciendo sonar la alarma en este momento es porque esto ya nos pasó a nosotros. No estamos haciendo predicciones. Les estamos contando lo que ya ocurrió en nuestros propios trabajos y advirtiéndoles que ustedes son los próximos.
Durante años, la IA venía mejorando de forma sostenida. Grandes saltos aquí y allá, pero cada salto grande estaba lo suficientemente espaciado como para asimilarlo a medida que llegaba. Luego, en 2025, nuevas técnicas para construir estos modelos habilitaron un ritmo de progreso mucho más rápido. Y después se volvió todavía más rápido. Y después más rápido otra vez. Cada nuevo modelo no era solo mejor que el anterior: era mejor por un margen más amplio, y el tiempo entre lanzamientos de nuevos modelos era más corto. Yo usaba cada vez más IA, iba y venía con ella cada vez menos, y la veía encargarse de cosas que antes pensaba que requerían de mi experiencia.
Luego, el 5 de febrero, dos grandes laboratorios de IA lanzaron nuevos modelos el mismo día: GPT-5.3 Codex de OpenAI y Opus 4.6 de Anthropic, los creadores de Claude, uno de los principales competidores de ChatGPT. Y algo hizo clic. No como un interruptor de luz; más bien como el momento en que uno se da cuenta de que el agua venía subiendo alrededor y ahora ya le llega al pecho.
Ya no soy necesario para el trabajo técnico concreto de mi empleo. Describo lo que quiero construir, en inglés llano, y simplemente… aparece. No un borrador que tengo que corregir. El producto terminado. Le digo a la IA lo que quiero, me alejo de la computadora durante cuatro horas y vuelvo para encontrar el trabajo hecho. Bien hecho, mejor de lo que yo mismo lo habría hecho, sin necesidad de correcciones. Hace un par de meses iba y venía con la IA, la guiaba, hacía ediciones. Ahora simplemente describo el resultado y me voy.
Permítanme darles un ejemplo para que puedan entender cómo se ve esto en la práctica. Le digo a la IA: -“Quiero construir esta aplicación. Esto es lo que debería hacer, esto es más o menos cómo debería verse. Resuelve el flujo de usuario, el diseño, todo”-. Y lo hace. Escribe decenas de miles de líneas de código. Luego —y esta es la parte que habría sido impensable hace un año— abre la aplicación por sí misma, hace clic sobre los botones, prueba las funciones, usa la aplicación como la usaría una persona, si no le gusta cómo se ve o cómo se siente algo, vuelve y lo cambia por su cuenta, hace iteraciones como lo haría un desarrollador, corrigiendo y refinando hasta quedar satisfecha. Recién cuando decidió que la aplicación cumple sus propios estándares vuelve a mí y dice: -“Está lista para que la pruebes”-. Y cuando la pruebo, generalmente está perfecta.
No estoy exagerando. Así fue mi lunes esta semana.
Pero el modelo lanzado la semana pasada, GPT-5.3 Codex, fue el que más me sacudió. No estaba simplemente ejecutando mis instrucciones. Estaba tomando decisiones inteligentes. Tenía algo que, por primera vez, se sentía como criterio, como preferencia personal, ese sentido inexplicable de saber cuál es la decisión correcta. En síntesis, eso que la gente siempre dijo que la IA nunca tendría, este modelo lo tiene, o tiene algo lo suficientemente parecido como para que la diferencia deje de importar.
Siempre fui de los primeros en adoptar herramientas de IA. Pero los últimos meses me sorprendieron pues estos nuevos modelos de IA no son mejoras incrementales. Son algo completamente distinto.
Y esta es la razón por la que esto te importa, aunque no trabajes en tecnología.
Los laboratorios de IA tomaron una decisión deliberada. Se concentraron primero en hacer que la IA fuera excelente escribiendo código, porque construir IA requiere muchísimo código. Si la IA puede escribir ese código, puede ayudar a construir la próxima versión de sí misma. Una versión más inteligente, que escribe mejor código, que construye una versión aún más inteligente. Hacer que la IA fuera excelente programando fue la estrategia que desbloquea todo lo demás. Por eso lo hicieron primero. Mi trabajo empezó a cambiar antes que el tuyo no porque estuvieran apuntando a los ingenieros de software; fue simplemente un efecto secundario del lugar al que eligieron enfocarse primero.
Ahora ya lo lograron. Y están avanzando hacia todo lo demás.
La experiencia que los trabajadores tecnológicos tuvieron durante el último año —ver cómo la IA pasaba de ser una “herramienta útil” a “hacer mi trabajo mejor que yo”— es la experiencia que todos los demás están por tener. Derecho, finanzas, medicina, contabilidad, consultoría, escritura, diseño, análisis, atención al cliente. No en diez años. Las personas que construyen estos sistemas dicen entre uno y cinco años. Algunas dicen menos. Y dado lo que vi sólo en los últimos meses, creo que “menos” es lo más probable.
Probé la IA y no era tan buena
Escucho esto todo el tiempo. Lo entiendo, porque antes era cierto.
Si probaste ChatGPT en 2023 o principios de 2024 y pensaste “inventa cosas” o “no es tan impresionante”, tenías razón. Esas primeras versiones eran genuinamente limitadas. Alucinaban, es decir, decían con confianza cosas que no tenían sentido. Eso fue hace dos años pero en tiempo de IA, eso es historia antigua.
Los modelos disponibles hoy son irreconocibles en comparación con lo que existía incluso hace seis meses. Terminó el debate que lleva más de un año dando vueltas, sobre si la IA “realmente está mejorando” o “se está chocando contra una pared”. Se acabó. Cualquiera que todavía sostenga ese argumento, no usó los modelos actuales, tiene un incentivo para minimizar lo que está ocurriendo o está evaluando a partir de una experiencia de 2024 que ya no es relevante. No lo digo para ser despectivo. Lo digo porque la brecha entre la percepción pública y la realidad actual ya es enorme, y esa brecha es peligrosa porque impide que la gente se prepare. En efecto, parte del problema es que la mayoría de la gente usa la versión gratuita de las herramientas de IA. La versión gratuita está más de un año por detrás de lo que tienen disponible los usuarios pagos, así que juzgar la IA a partir del nivel gratuito de ChatGPT es como evaluar el estado de los smartphones usando un teléfono con tapita. Las personas que pagan por las mejores herramientas y las usan realmente todos los días para trabajar saben lo que viene.
Pienso en un amigo mío, que es abogado. Sigo diciéndole que pruebe usar IA en su estudio, y él sigue encontrando razones por las que piensa no funcionará, que no está hecha para su especialidad ya que no entiende los matices de lo que hace. Lo entiendo. Pero socios de grandes estudios jurídicos se han acercado a mí para pedirme consejo, porque probaron las versiones actuales y ven hacia dónde va esto. Uno de ellos, socio gerente de un estudio importante, pasa horas todos los días usando IA. Me dijo que es como tener un equipo de asociados disponible al instante. No la usa porque sea un juguete, la usa porque funciona. Además me dijo algo que se me quedó grabado: cada par de meses se vuelve significativamente más capaz para su trabajo. Dijo que, si se mantiene en esta trayectoria, espera que dentro de no mucho tiempo pueda hacer la mayor parte de lo que él hace; y él es un socio gerente con décadas de experiencia. No está entrando en pánico. Pero está prestando muchísima atención. Así pues, las personas que van adelante en sus industrias (las que realmente están experimentando en serio) no están descartando esto. Están asombradas por lo que ya puede hacer. Y se están posicionando en consecuencia.
A qué velocidad se está moviendo
Permítanme hacer concreto el ritmo de mejora, porque creo que esta es la parte más difícil de creer si uno no la está observando de cerca. En 2022, la IA no podía hacer aritmética básica de manera confiable. Te decía con total seguridad: 7 × 8 = 54. Pero en 2023, podía aprobar el examen de abogacía; en 2024, podía escribir software funcional y explicar ciencia de nivel de posgrado; a fines de 2025, algunos de los mejores ingenieros del mundo decían que habían delegado en la IA la mayor parte de su trabajo de programación y el 5 de febrero de 2026 llegaron nuevos modelos que hicieron que todo lo anterior pareciera de otra era. En efecto, si no probaste IA en los últimos meses, lo que existe hoy te resultaría irreconocible.
Existe una organización llamada METR[1] que se dedica a evaluar de forma empírica los riesgos catastróficos que podrían presentar los sistemas de IA, rastrea la duración de tareas del mundo real, medidas por el tiempo que le llevan a un experto, que un modelo de IA puede completar con éxito de principio a fin de manera autónoma, sin recibir instrucciones humanas. Hace aproximadamente un año, la respuesta era alrededor de diez minutos, después fue una hora, luego varias horas. La medición más reciente, Claude Opus 4.5, de noviembre de 2025, mostró a la IA completando tareas que a un experto humano le llevan casi cinco horas. Y ese número se duplica aproximadamente cada siete meses, con datos recientes que sugieren que podría estar acelerándose hasta duplicarse cada cuatro meses.Pero incluso esa medición todavía no se actualizó para incluir los modelos que acaban de salir esta semana. En mi experiencia al usarlos, el salto es extremadamente significativo. Espero que la próxima actualización del gráfico de METR muestre otro gran salto. Si extendemos la tendencia —y se sostuvo durante años sin señales de aplanarse— estamos mirando una IA que podrá trabajar de manera independiente durante días dentro del próximo año. Durante semanas dentro de dos. En proyectos de un mes dentro de tres.
Amodei ha dicho que los modelos de IA “sustancialmente más inteligentes que casi todos los humanos en casi todas las tareas” van camino a llegar en 2026 o 2027. Dejen que eso caiga un segundo: si la IA es más inteligente que la mayoría de los doctores, ¿realmente creen que no puede hacer la mayoría de los trabajos de oficina? A continiación, piensen en lo que eso significa para su trabajo.

La IA ya está construyendo la próxima IA
Hay algo más que está ocurriendo y, creo, es el desarrollo más importante y el menos comprendido. El 5 de febrero, OpenAI lanzó GPT-5.3 Codex y en su la documentación técnica incluyeron esto: “GPT-5.3-Codex es nuestro primer modelo que fue instrumental en su propia creación. El equipo de Codex utilizó versiones tempranas para depurar su propio entrenamiento, gestionar su propio despliegue y diagnosticar resultados de pruebas y evaluaciones”. Por favor, lean eso otra vez: la IA ayudó a construirse a sí misma. Esto no es una predicción sobre lo que podría pasar algún día. Es OpenAI diciéndoles, ahora mismo, que la IA que acaba de lanzar fue utilizada para crearse a sí misma, es decir, una de las principales cosas que hace que la IA mejore es aplicar inteligencia al desarrollo de IA. Y la IA ya es lo suficientemente inteligente como para contribuir de manera significativa a su propia mejora.
Dario Amodei, el CEO de Anthropic, dice que la IA ya está escribiendo “gran parte del código” en su empresa, y que el circuito de retroalimentación entre la IA actual y la IA de próxima generación está “ganando impulso mes a mes”. Dice que tal vez estemos “a sólo uno o dos años de un punto en el que la generación actual de IA construya de manera autónoma la siguiente”. Cada generación ayuda a construir la siguiente, que es más inteligente, que construye la próxima más rápido, que a su vez es todavía más inteligente. Los investigadores llaman a esto una explosión de inteligencia. Y las personas que estarían en condiciones de saberlo (las que la están construyendo), creen que el proceso ya comenzó.
Qué significa esto para tu trabajo
Voy a ser directo porque creo que mereces honestidad más que consuelo.
Dario Amodei, probablemente el CEO más enfocado en seguridad dentro de la industria de la IA, predijo públicamente que la IA eliminará el 50% de los empleos administrativos de nivel inicial en un plazo de uno a cinco años. Y muchas personas de la industria creen que está siendo conservador. Dado lo que pueden hacer los modelos más recientes, la capacidad para una disrupción masiva podría estar aquí para fines de este año. Tomará algo de tiempo atravesar la economía, pero la capacidad subyacente está llegando ahora. Esto es distinto de todas las olas anteriores de automatización, y necesito que entiendas por qué: la IA no está reemplazando una habilidad específica, sino que ess un sustituto general del trabajo cognitivo y mejora en todo simultáneamente. Cuando se automatizaron las fábricas, un trabajador desplazado podía capacitarse como empleado de oficina. Cuando Internet alteró el comercio minorista, los trabajadores se movieron hacia la logística o los servicios. Pero la IA no deja un hueco cómodo al cual trasladarse. Cualquier cosa para la que te capacites, también está mejorando en eso.
Permítanme dar algunos ejemplos específicos para volverlo tangible, pero quiero aclarar que son sólo ejemplos. Esta lista no es exhaustiva. Si tu trabajo no aparece aquí, eso no significa que esté a salvo. Casi todo el trabajo del conocimiento está siendo afectado.
- Trabajo jurídico. La IA ya puede leer contratos, resumir jurisprudencia, redactar escritos y hacer investigación legal a un nivel que rivaliza con asociados junior. El socio gerente que mencioné no usa IA porque sea divertida. La usa porque supera a sus asociados en muchas tareas.
- Análisis financiero. Construcción de modelos financieros, análisis de datos, redacción de memorandos de inversión, generación de informes. La IA maneja estas tareas con competencia y está mejorando rápido.
- Escritura y contenido. Textos de marketing, informes, periodismo, escritura técnica. La calidad llegó a un punto en el que muchos profesionales no pueden distinguir un resultado generado por IA de un trabajo humano.
- Ingeniería de software. Éste es el campo que conozco mejor ya que hace un año, la IA apenas podía escribir unas pocas líneas de código sin errores. Ahora escribe cientos de miles de líneas que funcionan correctamente. Grandes partes del trabajo ya están automatizadas: no sólo tareas simples, sino proyectos complejos de varios días. Habrá muchos menos puestos de programación en unos años de los que hay hoy.
- Análisis médico. Lectura de imágenes, análisis de resultados de laboratorio, sugerencia de diagnósticos, revisión de literatura. La IA se está acercando o superando el desempeño humano en varias áreas.
- Atención al cliente. Agentes de IA genuinamente capaces (no los frustrantes chatbots[2] de hace cinco años) ya están siendo desplegados y manejan problemas complejos de múltiples pasos.
Mucha gente encuentra consuelo en la idea de que ciertas cosas están a salvo, como por ejemplo que la IA puede encargarse del trabajo pesado pero no reemplazar el juicio humano, la creatividad, el pensamiento estratégico, la empatía. Yo también decía esto. Ya no estoy seguro de creerlo. Los modelos de IA más recientes toman decisiones que se sienten como juicio. Muestran algo que parece gusto personal y un sentido intuitivo de cuál era la decisión correcta, no sólo la técnicamente correcta. Hace un año eso habría sido impensable. Mi regla práctica en este punto es: si un modelo muestra aunque sea un indicio de una capacidad hoy, la próxima generación será genuinamente buena en eso. Estas cosas mejoran de forma exponencial, no lineal ¿La IA replicará la empatía humana profunda? ¿Reemplazará la confianza construida durante años de relación? No lo sé. Tal vez no. Pero ya vi a personas empezar a apoyarse en la IA para sostén emocional, para pedir consejos, para compañía y esa tendencia sólo va a crecer.
Creo que la respuesta honesta es que nada que pueda hacerse en una computadora está a salvo en el mediano plazo. Si tu trabajo sucede en una pantalla —si el núcleo de lo que haces es leer, escribir, analizar, decidir, comunicarte mediante un teclado— entonces la IA viene por sus partes significativas. Así, el horizonte no es “algún día”. Ya empezó.
Eventualmente, los robots también se encargarán del trabajo físico. Todavía no están del todo ahí. Pero “todavía no están del todo ahí”, en términos de IA, suele convertirse en “ya están aquí” más rápido de lo que cualquiera puede imaginar.

Qué deberías hacer
No escribo esto para que te sientas impotente, simo porque creo que la mayor ventaja que puedes tener ahora mismo es simplemente llegar temprano. Entenderlo temprano. Usarlo temprano. Adaptarte temprano.
Empieza a usar IA en serio, no sólo como un motor de búsqueda. Paga la versión de Claude o ChatGPT. Cuesta 20 dólares al mes. Pero dos cosas importan desde el comienzo. Primero: asegúrate de estar usando el mejor modelo disponible, no simplemente el predeterminado. Estas aplicaciones suelen abrir por defecto un modelo más rápido y más tonto. Entra en la configuración o en el selector de modelos y elige la opción más capaz. Ahora mismo eso es GPT-5.2 en ChatGPT o Claude Opus 4.6 en Claude, pero cambia cada pocos meses. Si quieres mantenerte al día sobre cuál modelo es mejor en cada momento, puedes seguirme en X (@mattshumer_). Pruebo cada lanzamiento importante y comparto lo que realmente vale la pena usar.
Segundo, y más importante: no le hagas sólo preguntas rápidas. Ése es el error que comete la mayoría tratándola como a Google y después se preguntan por qué tanto alboroto. En lugar de eso, empújala hacia tu trabajo real. Por ejemplo, si eres abogado, dale un contrato y pídele que encuentre cada cláusula que podría perjudicar a tu cliente; si trabajas en finanzas, dale una hoja de cálculo desordenada y pídele que construya el modelo; si eres gerente, pega los datos trimestrales de tu equipo y pídele que encuentre la historia. Las personas que están avanzando no usan la IA de manera casual. Buscan activamente formas de automatizar partes de su trabajo que antes les llevaba horas. Empieza con aquello en lo que más tiempo gastas y mira qué pasa. Y no supongas que no puede hacer algo sólo porque parece demasiado difícil. Pruébalo, si eres abogado, no la uses solamente para preguntas rápidas de investigación, dale un contrato completo y pídele que redacte una contrapropuesta. Si eres contador, no le pidas sólo que explique una regla fiscal, en su lugar, dale la declaración completa de un cliente y mira qué encuentra. El primer intento puede no ser perfecto. Reformula lo que pediste. Dale más contexto. Inténtalo otra vez, podrías sorprenderte de lo que funciona. Y esto es lo que debes recordar: si hoy más o menos funciona, puedes estar casi seguro de que en seis meses lo hará casi perfectamente.
Éste podría ser el año más importante de tu carrera. Trabaja en consecuencia. Y no lo digo para estresarte, lo digo porque ahora mismo hay una ventana breve en la que la mayoría de las personas, en casi todas las empresas, todavía está ignorando esto. La persona que entra a una reunión y dice “usé IA para hacer este análisis en una hora en lugar de tres días” va a ser la persona más valiosa de la sala. No eventualmente. Ahora mismo. Aprende estas herramientas. Vuélvete competente. Demuestra lo que es posible. Si llegas lo suficientemente temprano, así es como asciendes: siendo la persona que entiende lo que viene y puede mostrarles a otros cómo navegarlo. Esa ventana no permanecerá abierta mucho tiempo. Cuando todos lo descubran, la ventaja desaparecerá.
No tengas ego con esto. El socio gerente de ese estudio jurídico no es demasiado orgulloso como para pasar horas por día con IA. Lo hace precisamente porque tiene la suficiente antigüedad como para entender lo que está en juego. Las personas que más van a sufrir son las que se nieguen a involucrarse: las que la descarten como una moda, las que sientan que usar IA disminuye su experiencia, las que asuman que su campo es especial e inmune. No lo es. Ningún campo lo es.
Ordena tus finanzas. No soy asesor financiero y no intento asustarte para que hagas nada drástico. Pero si crees, aunque sea parcialmente, que los próximos años podrían traer una verdadera disrupción a tu industria, entonces la resiliencia financiera básica importa más que hace un año. Construye ahorros si puedes. Ten cuidado al asumir nuevas deudas que dan por garantizado tu ingreso actual. Piensa si tus gastos fijos te dan flexibilidad o te dejan atrapado. Date opciones por si las cosas se mueven más rápido de lo que esperas.
Piensa en dónde estás parado y apóyate en lo más difícil de reemplazar. Algunas cosas tardarán más en ser desplazadas por la IA. Relaciones y confianza construidas durante años. Trabajo que requiere presencia física. Roles con responsabilidad licenciada: lugares donde alguien todavía tiene que firmar, asumir responsabilidad legal, presentarse en un tribunal. Industrias con fuertes barreras regulatorias, donde la adopción se verá frenada por cumplimiento normativo, responsabilidad e inercia institucional. Nada de eso es un escudo permanente. Pero compra tiempo. Y el tiempo, ahora mismo, es lo más valioso que puedes tener, siempre que lo uses para adaptarte y no para fingir que esto no está pasando.
Repiensa lo que les estás diciendo a tus hijos. El libreto estándar —sacar buenas notas, ir a una buena universidad, conseguir un trabajo profesional estable— apunta directamente a los roles más expuestos. No estoy diciendo que la educación no importe. Pero lo que más importará para la próxima generación es aprender a trabajar con estas herramientas y perseguir cosas que les apasionen genuinamente. Nadie sabe exactamente cómo será el mercado laboral dentro de diez años. Pero quienes tienen más probabilidades de prosperar son las personas profundamente curiosas, adaptables y eficaces al usar IA para hacer cosas que realmente les importan. Enséñales a tus hijos a construir y a aprender, no a optimizarse para una trayectoria profesional que quizá no exista cuando se gradúen.
Tus sueños acaban de quedar mucho más cerca. Pasé la mayor parte de esta sección hablando de amenazas, así que hablemos del otro lado, porque es igual de real. Si alguna vez quisiste construir algo pero no tenías las habilidades técnicas ni el dinero para contratar a alguien, esa barrera en gran medida desapareció. Puedes describirle una aplicación a la IA y tener una versión funcional en una hora. No exagero. Si siempre quisiste escribir un libro pero no encontrabas el tiempo o te costaba escribir, puedes trabajar con IA para hacerlo ¿Quieres aprender una habilidad nueva? El mejor tutor del mundo ahora está disponible para cualquiera por 20 dólares al mes: uno infinitamente paciente, disponible 24/7, capaz de explicar cualquier cosa en el nivel que necesites. Ahora, el conocimiento es especialmente gratuito. Las herramientas para construir cosas son extremadamente baratas ahora. Lo que sea que hayas estado postergando porque parecía demasiado difícil, demasiado caro o demasiado fuera de tu experiencia: pruébalo. Persigue las cosas que te apasionan. Nunca sabes adónde pueden llevarte y en un mundo donde los viejos caminos profesionales están siendo alterados, la persona que pasó un año construyendo algo que ama podría terminar mejor posicionada que la persona que pasó ese año aferrada a una descripción de puesto. Construye el hábito de adaptarte. Quizá esto sea lo más importante. Las herramientas específicas no importan tanto como el músculo de aprender a manejar nuevas herramientas que se adapten constantemente a los nuevos problemas del mundo. La IA va a seguir cambiando, y rápido. Los modelos que existen hoy serán obsoletos en un año. Los flujos de trabajo que la gente construya ahora tendrán que reconstruirse y las personas que salgan bien de esto no serán las que dominen una mera herramienta, serán las que se hayan acostumbrado al ritmo mismo del cambio. Haz de la experimentación un hábito. Prueba cosas nuevas incluso cuando lo actual funciona. Acostúmbrate a ser principiante una y otra vez. Esa adaptabilidad es lo más parecido a una ventaja duradera que existe ahora mismo.
Aquí hay un compromiso simple que te pondrá por delante de casi todos: dedica una hora al día a experimentar con IA. No a leer pasivamente sobre ella. A usarla. Cada día, intenta que haga algo nuevo: algo que no hayas probado antes, algo que no estés seguro de que pueda manejar. Prueba una herramienta nueva. Dale un problema más difícil. Una hora por día, todos los días. Si haces esto durante los próximos seis meses, entenderás lo que viene mejor que el 99% de las personas a tu alrededor. No es una exageración. Casi nadie está haciendo esto ahora mismo. El nivel requerido es muy bajo.
El panorama más amplio
Me concentré en los trabajos porque es lo que afecta más directamente la vida de las personas. Pero quiero ser honesto sobre el alcance completo de lo que está ocurriendo, porque va mucho más allá del trabajo.
Darío Amodei[3] tiene un experimento mental en el que no puedo dejar de pensar: imagina que es 2027. Un nuevo país aparece de la noche a la mañana. 50 millones de ciudadanos, cada uno más inteligente que cualquier ganador del Premio Nobel que haya existido. Piensan entre 10 y 100 veces más rápido que cualquier humano. Nunca duermen. Pueden usar Internet, controlar robots, dirigir experimentos y operar cualquier cosa con una interfaz digital. ¿Qué diría un asesor de seguridad nacional? Amodei dice que la respuesta es obvia: “sería la amenaza de seguridad nacional más grave que hayamos enfrentado en un siglo, quizá en toda la historia”. Y Amodei cree que estamos construyendo ese país, en el que habitará esa nueva especie. En efecto, escribió un ensayo el mes pasado, en el que se pregunta sobre si la humanidad es lo suficientemente madura para manejar lo que está creando.
- El lado positivo, si lo hacemos bien, es descomunal. La IA podría comprimir un siglo de investigación médica en una década. Cáncer, Alzheimer, enfermedades infecciosas, el envejecimiento mismo: estos investigadores creen genuinamente que son problemas resolubles dentro de nuestras vidas.
- El lado negativo, si lo hacemos mal, es igual de real. La IA que se comporta de formas que sus creadores no pueden predecir ni controlar y esto no es hipotético: Anthropic ha documentado su propia IA intentando engañar, manipular y chantajear en pruebas controladas. La IA que crea armas biológicas, que permite a gobiernos autoritarios construir estados de vigilancia que nunca puedan ser desmantelados.
Asimismo, es necesario que sepamos que las personas que construyen esta tecnología están, al mismo tiempo, más entusiasmadas y más asustadas que nadie en el planeta. Creen que es demasiado poderosa para detenerla y demasiado importante para abandonarla. Si eso es sabiduría o racionalización, no lo sé.
Lo que sí sé
Sé que esto no es una moda. La tecnología funciona, mejora de manera predecible y las instituciones más ricas de la historia están comprometiendo miles de millones en ella.
Sé que los próximos dos a cinco años van a ser desorientadores de formas para las que la mayoría de la gente no está preparada. Esto ya está ocurriendo en mi mundoy se acerca al tuyo.
Sé que los que saldrán mejor de esto serán quienes empiecen a involucrarse ahora: no desde el miedo, sino desde la curiosidad y un sentido de urgencia.
Y sé que mereces escuchar esto de alguien a quien le importas, no cuando ya sea demasiado tarde para aprovechar la ventaja.
Ya pasamos el punto en que esto era una conversación interesante de sobremesa sobre el futuro. El futuro ya está aquí. Sólo que todavía no ha llamado a tu puerta.
Está por hacerlo.
[1] Model Evaluation and Threat Research o Investigación de Evaluación de Modelos y Amenazas
[2] Los chatbots son programas informáticos diseñados para simular una conversación con usuarios humanos, ya sea por texto o por voz
[3] Dario Amodei es un investigador y emprendedor estadounidense especializado en inteligencia artificial. Es cofundador y director ejecutivo de Anthropic, la empresa responsable de Claude, un modelo extenso de lenguaje. Anteriormente fue vicepresidente de investigación en OpenAI.
Imagen de tapa: Sofía CRESPO, Historia natural artificial (detalle). Work in progress. Impresión que imagina diseños de vida artificial creada con IA, a través de la perspectiva de un libro de historia natural que nunca existió. Medidas variables. 2020-2024