NUESTRO PAÍS EN LA COYUNTURA CONTEMPORÁNEA DE AMÉRICA LATINA

NUESTRO PAÍS EN LA COYUNTURA CONTEMPORÁNEA DE AMÉRICA LATINA

Continuando con los conversatorios organizados por “Central, Espacio de Ideas”, lugar de encuentros para la construcción de un pensamiento progresista y crítico en el marco de la escena política tucumana, el pasado 19 de septiembre, el sociólogo Atilio Borón ofreció una conferencia analizando la posición de Argentina en el conflictivo contexto de nuestro continente y cuya primera parte hoy presentamos en SinMiga.

 

 

 

NUESTRO PAÍS EN LA COYUNTURA CONTEMPORÁNEA DE AMÉRICA LATINA

(Primera parte)

Por Atilio Borón

 

Como todos sabemos, estamos viviendo un tiempo difícil, momentos muy complicados, particularmente complejos. En primer lugar, porque como súper-potencia mundial, EE.UU. está en una declinación irreversible. Cuando uno habla con los mejores analistas, coinciden en que este descenso es inexorable y que Trump es el síntoma de esa decadencia. Pero… ¿cómo será este ocaso? En tanto hipótesis ellos plantean tres escenarios posibles, el primero muy apocalíptico con una caída brutal del modelo al estilo del derrumbe de imperio romano. Sin embargo, a menos que haya un problema completamente descontrolado, producto de un conflicto termonuclear por ejemplo, creo que esto no va a suceder porque no es que un día no muy lejano las tropas de China entrarán sorpresivamente a Washington. No. Es más probable una pelea de países con menor gravitación en el concierto político internacional, los cuales, por ejemplo, se agarren a bombazos.., India y Pakistán o Israel e Irán. Eso podría provocar una catástrofe de alcance planetario porque no se tirarían sólo una bomba, sino 20, 30 o 50, y una situación de estas características cambiaría los parámetros del sistema derribándolo todo, no sólo al imperio. Dentro de estas hipótesis extremas, otra posibilidad bastante más probable, es que haya un empeoramiento de las condiciones climáticas: que se sigan calentando los mares, que siga habiendo huracanes fenomenales, como el Dorian que recientemente arrasó las Bahamas y buena parte de la costa sureste de los EE.UU. En efecto, si eso se proyecta a un plazo de 20 o 25 años, el descongelamiento de gran parte del Ártico y de Groenlandia, terminaría dejando a Nueva York bajo el agua. “Bajo el agua” quiere decir bajo un metro del agua, donde hoy está Wall Street, con lo cual esa zona se convertiría en una suerte de Venecia… Entonces se produciría un “desplome catastrófico” porque el tema de la guerra termonuclear y el del cambio climático puede producir gran colapso. Ese es el primer escenario, a mi juicio, no muy posible, al menos en un corto plazo.

También es poco probable el segundo escenario: un “aterrizaje” suave del sistema imperial. En la primera posibilidad un avión se estrellaba; pero en esta segunda se trata de un aterrizaje suave, tranquilo, que va teniendo lugar a lo largo de años, de décadas… Pero yo creo que tampoco eso no va a suceder. Lo que seguramente ocurrirá es el tercer escenario y que es el que ya estamos viviendo. Un mundo con peligrosos conflictos y rivalidades, tensiones y amenazas, con terrorismo, enormes concentraciones de refugiados y, lo que es gravísimo, el resurgimiento de gobiernos neofascistas. Todo ello producto de un mundo en el que el orden mundial tal como lo hemos conocido se está viniendo abajo, y de cuya caída Trump es, en buena parte, el principal responsable.

En el marco de un mundo tan multipolar, los analistas de los grandes medios hegemónicos se tornan mucho más intolerantes con gobiernos como los de los Kirchner, Lula o Dilma (ni hablemos de Maduro o Chávez, totalmente inaceptables para ellos), porque son gobiernos que no les cierran por ningún lado, y por lo tanto apoyan toda alternativa que ponga fin a quienes intenten otros caminos. Entonces jugaron muy fuertemente sus cartas porque concibieron a Macri como un inesperado regalo del cielo que los involucró en una apuesta muy fuerte. Esa apuesta fracasó. En efecto, ya no hay ninguna chance de recomposición a pesar del dinero que aportó el Fondo Monetario Internacional (FMI) facilitado por Trump y que implica una suma importantísima pocas veces asignada a un país, así, de golpe y en un lapso tan breve. Efectivamente, en cuestión de semanas se resolvió un préstamo gigantesco, el más grande a nivel individual en la historia del FMI. Justamente lo hicieron para controlar un gobierno que podía funcionar como una especie de “mancuerna” con el de Bolsonaro, posibilitando así un eje Brasil-Argentina muy pro-americano, muy antichavista, anti Cuba, anti Nicaragua, anti Evo para, a partir de ahí, comenzar la reorganización y la recolonización continental, una de las principales obsesiones de los EE.UU. No esperaban lo de Macri. Les sonó maravillosamente bien que llegara a presidente y eso los animó a avanzar contra Dilma, porque la gente más experta dice que, si hubiera ganado Scioli, hubiese continuado el kirchnerismo aunque, pienso, no exactamente de igual manera. Sin embargo los americanos, que daban por sentado que Scioli mantendría la línea política que venía desde antes, al constatar que Argentina viraba 180°, se envalentonaron y avanzaron contra Dilma. Sí, estoy convencido de que el proceso para su destitución arranca cuando se confirma la victoria de Macri. En ese momento se decidieron ir por Dilma y, es evidente, a lo largo de toda esta estratagema compraron funcionarios, periodistas, ONGs, jueces, ministros de justicia, para poder acabar con la ex presidenta de Brasil.

Pintada urbana en Brasil. Autorx anónimx Fuente: Ponto de Reflexão https://pontodereflexao.home.blog/2019/02/05/ocupemos-espacos/

Curiosamente, otra vez están en una situación de “vuelta en sí”, como dicen los expertos. Una suerte de “esperemos a ver qué pasa”, pero mientras tanto han avanzado mucho en Brasil, en un terreno que antes no les resultaba accesible y que es la penetración en las Fuerzas Armadas brasileñas. Éstas siempre tuvieron un componente nacional desarrollista que hacía impensable que pudieran ser co-partícipes del establecimiento de una base militar en su país. Es más, hace muchos años que EE.UU. aspiraba a dominar la base militar de Alcántara, que está en esa puntita de Brasil más cercana al África geopolíticamente llamada el promontorio nordestino, un lugar estratégico muy cerca de las Islas Asunción, en donde ya hay una base americana. Así, cuando en marzo de este año Bolsonaro viajó a Washington, firmó la sesión de la base de Alcántara a los militares norteamericanos. Ahora sólo falta la notificación del Senado, pero esto es un tema de billetera, de una banelco en gran escala que ya está funcionando para comprar a los senadores y yo creo que van a terminar lográndolo. “Que no, que esto, que lo otro” pero cuando les den la plata que piden van a votar, porque el congreso brasileño básicamente funciona así. O sea, el modelo banelco es el modelo corriente para obtener voluntades y lo han hecho con todos los funcionarios de la transición democrática en Brasil, desde Sarney hasta la actualidad pues se trata de un parlamento en donde no hay ni disciplina partidaria ni nada porque las organizaciones políticas son muy débiles, entonces frecuentemente las instituciones políticas funcionan sin organicidad alguna. Si los brasileros ceden Alcántara, va a ser la base más importante que los EE.UU. tengan al sur del Río Bravo; sólo comparable a la de Guantánamo, aunque tiene una ventaja adicional ya que mide 620 km2, es decir, tres veces el tamaño de la CABA, con el proyecto de una ampliación al doble ya contemplada en los planos de los militares brasileños. Lo que ofrece esa base son facilidades para el lanzamiento de satélites y de cohetería intercontinental, así que es evidente que no se trata de una base cualquiera. Como decía, falta la aprobación del Senado, pero si eso se logra, la presencia norteamericana en Brasil va a ser muy grande porque de alguna manera, después de tantos años de cursos de instrucción, de “buenas prácticas”, de entrenamientos militares conjuntos etc., los militares brasileños abandonaron por completo el modelo que tuvieron como potencia militar para subordinarse actualmente a los EE.UU. En efecto, muy inteligentemente el imperio designó como segundo jefe del Comando Sur a un militar brasileño y así, tienen un organismo en el que ya gobiernan los americanos porque, como tienen jurisdicción sobre toda América Latina y el Caribe, en un gesto de reconocimiento le dieron la vice-jefatura a un director nativo, a un militar brasilero. Esto significa que los EE.UU. tendrán una presencia muy fuerte en la política exterior y económica brasileñas. Para nosotros, esto implica un problema adicional muy serio.

¿Cómo veo yo ese escenario? Veo un Brasil con un Bolsonaro, a quien probablemente expulsen muy ponto porque presenta dos problemas muy importantes. Por un lado tiene una personalidad impredecible que, si bien sirvió para derrotar electoralmente a Haddad en la fórmula con D´Ávila, ahora pone muy nervioso al Estado brasileño. Por otro lado se están descubriendo cosas: la vinculación de sus hijos con comandos paramilitares en las favelas de Río y San Pablo; el tema de la colusión con el narcotráfico; una alianza muy perversa entre esos parapoliciales, los narcos de las favelas y algunos pastores evangélicos involucrados en el lavado del dinero obtenido por el negocio de la droga. O sea, los hijos del presidente manejan a los paramilitares, estos negocian con los narcos y los “pastorcitos” se encargan de lavar ese dinero. Todo eso está saliendo a la luz con las huellas digitales de Carlos y Eduardo Bolsonaro. Por otro lado, él mismo está con un problema de salud ya que tiene un tumor cuya la gravedad se desconoce, pero que parece bastante importante. Finalmente, los militares quieren reemplazarlo por el General Mourão, que es el vicepresidente, un tipo también de derechas pero más predecible, menos personalista, mucho más institucionalista que Bolsonaro, quien, como he explicado, no tiene ningún rasgo de organicidad. Para colmo, en este momento, su principal consejero es Olavo de Carvalho quien, en una época enseñaba filosofía pero después se dedicó a la astrología y finalmente a las ciencias ocultas. Un tipo absolutamente irresponsable, un charlatán de feria pero que es el gran consejero del presidente, así que lo más probable es que en poco tiempo Bolsonaro esté fuera del gobierno dejando a Mourão en su cargo.

Todo esto en un cuadro latinoamericano muy convulsionado, porque en Brasil hay un doble problema:

a) Lula está fuera de juego ya que no creo que le levanten la inhabilitación para ejercer un cargo público. Es decir que Lula debilitaría su presencia en la escena política brasileña y no veo a nadie que pueda ser heredero de esa conducción. La dificultad de los grandes liderazgos que hemos tenido durante las dos primeras décadas de este siglo ha sido clásico problema abordado por la sociología, ya que fueron líderes que aparecieron con una coincidencia increíble que hizo que surgieran todos ellos en esos diez primeros años… Pónganse a pensar, Néstor, Lula, Cristina, Hugo, Evo, Correa… Eso nunca había pasado. Nunca. Pero sus sucesores no son lo mismo… Maduro por ejemplo está haciendo el esfuerzo titánico, “bailando con la más fea” como se dice, aparte de la guerra y todo lo demás, pero está muy claro que no tiene la capacidad de Chávez. Por su parte, Alberto está muy bien, pero tampoco es Cristina; Evo no tiene sucesor a la vista; está claro que Correa tampoco lo tuvo, entonces hay acá se presenta un escollo muy grande: cómo se rearma todo este esquema que, deberíamos poder recuperar (cuando Alberto Fernández dice hay “construir” es más un “re-construir”, es muy importante tener en cuenta esto).

b) el problema de que vamos a tener una UNASUR a media máquina porque la de Brasil, es una representatividad de la cual no queda demasiado.

Colabora con este sórdido panorama el hecho de que los proyectos con la Unión Europea estén prácticamente contrariados. Hoy por ejemplo oía que el gobierno de Austria percibe todos aquellos problemas de los que venimos hablando. Francia también. Imaginen después de las groserías que le dijo Bolsonaro a Macron, ajeno a toda disciplina diplomática. Difícil es encontrar otro ejemplo tan patético. Piensen que fue dado de baja en la policía militar brasileña por severos desórdenes psiquiátricos que recomendaban su retiro porque no tenía capacidad de controlarse y, consecuentemente, no podía estar habilitado para circular con un arma por la calle. Sin embargo, con ese peritaje psiquiátrico, terminó siendo elegido presidente de Brasil.

Pichação en las calles de San Pablo (Brasil). Autorx anónimx. Fuente: Los trazos enfadados de la pichação brasileña. https://cartelurbano.com/arte/los-trazos-enfadados-de-la-pichacao-brasilera

Así las cosas, en América Latina tenemos una situación muy complicada. Aunque, de alguna manera, en un camino muy empinado, muy cuesta arriba, lo de Argentina y México habilita una lucecita de esperanza. Con dos incógnitas adicionales que son: ¿qué puede pasar en Bolivia? y ¿qué puede pasar en Uruguay? Percibo un panorama muy complejo… Si llegara a perder Evo, si llegara a perder Martínez en Uruguay, Argentina quedaría aislada en el extremo sur del continente, y con México tan lejos haría que cualquier cambio radical en América Latina se tornara muy difícil.

Volviendo a Brasil, más allá de la cuestión de liderazgo ya que Lula se halla fuera de juego, aparece un tercer problema que es la tremenda desorganización en los de abajo, y ahí vemos el problema de la falta de estructura. La muy tenue organización que se había producido en los años del PT se desbarató con la Reforma Laboral, la cual, aparte de precarizar totalmente las condiciones del trabajo, dió un golpe muy duro al sindicalismo, no diría mortal, pero sí muy severo, porque abolió el descuento por planilla a la cuota sindical. Entonces, quienes quieran afiliarse y/o permanecer afiliados, todos los meses tienen que tomarse el trabajo de ir al banco con su tarjeta, marcar el CBU que tiene no sé cuántos números, hacer una transferencia bancaria etc., ey el resultado ha sido que se desmoronó el aporte a los sindicatos. Ellos mismos me contaban que se han quedado sin mantenimiento en los edificios porque no tienen entrada de dinero. Primero porque la crisis económica en Brasil es muy seria, segundo porque, hay que hacer aquél trámite engorroso del que les hablaba. Resultado, los sindicatos están sin un peso. No tienen gente ni personal y eso genera una gran desorganización. Por su parte, el PT también está al borde del colapso. Fernando Haddad, quien fue candidato a presidente, está prácticamente retirado de la política y sobrelleva un perfil muy bajo trabajando como profesor en la Universidad de San Pablo. Entonces no hay conducción, no hay ningún tipo de liderazgo en el partido, nadie toma las riendas y el panorama es un sindicalismo profundamente debilitado y un PT acéfalo, prácticamente convertido en un espectro. Nos preguntamos ¿puede cambiar Brasil? Sí, pero por dónde puede cambiar es algo que no sabemos claramente.

Y ahí estamos nosotros, metidos en ese baile. Con un imperio muy agresivo, con un socio con el que vamos a tener muchas diferencias, por más que Alberto Fernández diga que la relación Argentina/Brasil implica un vínculo Estado-Estado, lo cual es cierto, pero sabemos, una cosa es que al Estado lo ocupe un energúmeno como Bolsonaro y otra es tener que interactuar con un líder de la talla de Lula.

 

 

Atilio Borón
Sociólogo, politólogo, catedrático y un destacado ensayista argentino. Doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad de Harvard (Cambridge, Massachusetts). También es profesor de la Universidad de Buenos Aires, Director del Centro de Complementación Curricular de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda, Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del IEALC, el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe. Recientemente se retiró en calidad de Investigador Superior del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas). Asimismo, fue Vicerrector de la Universidad de Buenos Aires (1990-1994) y Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) entre 1997 y 2006. Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Es Doctor Honoris Causa de las universidades nacionales de Cuyo, Salta, Córdoba y Misiones, en la Argentina: de la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt de Cabimas (Zulia, Venezuela), Premio Internacional José Martí de la UNESCO (2009) y Premio Honorífico de Ensayo Ezequiel Martínez Estrada de Casa de las Américas (La Habana, Cuba), del año 2004.

Imagen de tapa: Retrato de Atilio Borón realizado por César Carrizo.

 

 

 



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