Cien días en paréntesis

Cien días en paréntesis

Aunque el peronismo progresista tucumano existe, con no pocas dificultades pugna por visibilizarse y legitimarse en un escenario tan conservador que atraviesa la mayoría de las instituciones desde las cuales, en el pasado, nuestra provincia aportara voces que han brillado en el ámbito nacional desde todas las áreas del conocimiento. Identificada con ese progresismo y siendo un espacio desde el cual esas voces pueden volver a hacerse oír, hoy Sin Miga acerca un meduloso análisis sobre el panorama político provincial a cargo de Federico Casinelli.

 

 

Cien días en paréntesis

por Federico Casinelli

 

Estas letras se escriben cumpliendo más de cien días de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), luego de que el Presidente de la Nación, Alberto Fernández, anunciara una nueva prórroga.

Atravesando una de las pandemias más grandes de la historia de la humanidad, aún hoy son imprevisibles las consecuencias económicas, políticas, sociales y culturales que quedarán como saldo; partiendo por supuesto del siniestro número de muertos en todo el mundo.

De los vaticinios del fin del capitalismo y el nacimiento de una nueva era, hasta la fecha la única certeza es que las relaciones laborales han sido reformuladas con rapidez, al punto que en nuestro país ya contamos con media sanción en una ley que, gracias a los tiempos políticos que corren en Argentina, protege a les tele trabajadores. Si bien aún incipientes, la invasión de ofertas comerciales inundando las redes, las propuestas académicas a distancia, las diversas apps de encuentros sociales, son alegorías que permiten presumir cuán lejos está el capitalismo de derrumbarse.

Distinto es el cambio de paradigma en cuanto al rol del Estado. En efecto, los países centrales y aquellas economías que privilegiaron Lo Privado en detrimento de Lo Público han demostrado no sólo la ineficiencia durante la pandemia sino, y fundamentalmente, la crueldad de sus sistemas de acuerdo al estado de abandono en que han dejado a sus sociedades. Así, el cierre de fronteras, el reordenamiento social a partir de las economías locales vuelve a poner en un papel preponderante al Estado de Bienestar.

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El paréntesis

En la historia nacional, los gobiernos peronistas están destinados a la épica. Al frente de un Estado empequeñecido, Alberto y Cristina Fernández no sólo arribaron al gobierno de un país recientemente endeudado a cien años, sino que en ese contexto debieron delinear un plan de contingencia con fecha de cierre incierta.

Adrián SOSA, S/T. Fotografía. 2016

El dicho popular afirma que las crisis pueden brindar grandes oportunidades y, efectivamente, al muy heterogéneo Frente de Todos le brindó la oportunidad de postergar internas que en febrero se avecinaban como tormentas, reorganizando sus cuadros políticos, fortaleciendo a los dirigentes más sobresalientes y potenciando la conducción presidencial para debilitar así el rol de la oposición.

Las condiciones resultantes de estos cien días tuvieron efectos similares en las tierras tucumanas ya que la interna provincial pasó a segundo plano, el gabinete local actuó corporativamente, el Gobernador Juan Manzur recuperó la iniciativa política y la oposición es literalmente inexistente. Sin embargo, lo que cabe preguntarse si después de este paréntesis, cuando lo anormal se convierta en una nueva normalidad, la sociedad tucumana seguirá postergando las demandas pre-existentes al COVID – 19, y si esos factores seguirán blindando a los actores y actrices de la política.

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Antagonismos locales

Los politólogos Chantal Mouffe y Ernesto Laclau definen que el poder y el conflicto son elementos constitutivos de la política; o, mejor dicho, que Poder, Conflicto y Política habitan en una misma dimensión. La falsedad o la ironía de argumentar que política implica sólo consensos y nunca antagonismos se demuestra en cada micro episodio de cada gobierno, de cada partido, de cada fuerza; en fin, de la vida humana misma. Un ejemplo: hasta las elecciones de agosto de 2015 se vivía un conflicto por la disputa del poder del peronismo local expresado en dos antagonismos: la fórmula Manzur-Jaldo vs. José Alperovich. El derrape electoral del ex gobernador dejó vacante la casilla de su antagónico, precipitando una interna que debía estar próxima a las futuras elecciones y no a las pasadas. De esta manera se aceleró el proceso local habilitando un nuevo antagonismo. Otro ejemplo: hasta las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), el gobernador tucumano aparecía como una ficha puesta en tanto integrante del próximo gabinete nacional. En efecto, la fotografía como único gobernador acompañando a Alberto Fernández resultaba una prueba gráfica de esa expectativa, sobre todo por el imprescindible rol que Manzur había ocupado en el armado nacional del Frente de Todos, convocando y sumando gobernadores peronistas y a la CGT. Sin embargo, preso del discurso antagónico del que supo ser parte, (Peronismo Federal vs. Kirchnerismo), en una nueva ecuación del poder nacional se menguó su aporte, o, como mínimo no se le “pagó” como él hubiese esperado.

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La orfandad progresista

Si hay algo que, desde hace tiempo no se ve en la política local, es el color y la mística que supieron imprimir durante casi una década las organizaciones del campo Nacional y Popular (quienes me conocen, entenderán que es con espíritu autocrítico). Es que más allá del volumen de las organizaciones y a diferencia de provincias como Chaco (Capitanich), Salta (Leavy) o Mendoza (Fernández Sagasti), lo que es real es que en Tucumán la representación mayoritaria del progresismo nunca se logró sintetizar ni en una sola figura, ni en un mismo espacio.

Cuando armaron la versión local de Unidad Ciudadana ése fue el objetivo estratégico que se propusieron José Vitar, Cúneo Vergés y Hugo Cabral y, justo es reconocer, lograron cierto efecto el cual sin embargo, no alcanzó para convertirse en un proyecto maduro ni en una alternativa política.

Adrián SOSA, Pausa. Videoperformance (detalle final). 2019

Aunque ferozmante demonizadas, por su envergadura y jerarquía las organizaciones nacionales que supieron capitalizar sus años dentro de un mismo proyecto han sido La Cámpora y el Movimiento Evita, únicos espacios de militancia actualmente premiados con representaciones institucionales. Dentro de los liderazgos locales emerge el Presidente de la Federación Argentina de Municipios e Intendente de Tafí Viejo, Javier Noguera. Este dirigente tiene la oportunidad histórica de llenar el significante vacío que implica el progresismo peronista en nuestra provincia. Lamentablemente y quizás por eso mismo, existe una constante en el folklore político local: todos aquellos que tienen a su favor las condiciones objetivas para detentar poder, son socavados por la subjetividad de quienes no las tienen. Aunque levanten las mismas banderas.

Aún así, y quizás por esto mismo, la orfandad del votante progresista persiste en Tucumán pues es real que equivale a un electorado minoritario, exigente y desorganizado. Tan real como que se trata de la provincia en donde la movilización anti derechos supera en tres a uno la cantidad de asistentes que participan en la de los 24 de Marzo, y donde el partido político del mayor genocida de estas tierras se ha constituido como la primera minoría en la Legislatura, que también es pro vida…. Digámoslo, ser progresista en Tucumán, no “garpa”.

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Todes unides triunfaremos

Ya sea por habilidad de la fórmula Manzur-Jaldo, por debilitamiento de otros espacios u organizaciones, por la conciencia que despierta una tragedia mundial o porque aún estamos dentro del paréntesis de los cien días; hay un esfuerzo de les actores y actrices de la política local por coordinar y trabajar juntes. Las mismas ONG’s u organizaciones territoriales que cultivaron la estética de la movilización y confrontación, por un obligatorio aislamiento social han modificado no sólo su praxis, sino la forma de relacionarse con el poder.

La implacable finitud que nos escupe un virus, debería hacernos comprender que nuestra existencia implica respeto y armonía para con quienes convivimos y especialmente para el ambiente desde donde lo hacemos. Entre todes, quizás así podamos reescribir las palabras que serán leídas después del paréntesis que la hora nos impuso. Si es cierto que las crisis son oportunidades, ante la magnitud del horror que nos toca vivir como comunidad deberíamos releernos a nosotres mismes, porque hoy tenemos la urgencia de dejar de vernos desde lo individual para comprendernos como una totalidad necesaria, la de la Comunidad Organizada.

 

 

Federico Casinelli
Director de la Fundación PROYECTAR y Secretario General del Partido Kolina en nuestra provincia. Fue coordinador de Políticas Sociales del PAMI (2013 -2015) y Coordinador de la Dirección de Tierras del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas en Tucumán (2009-2013). Reportero gráfico, se asume como un militante del proyecto nacional, popular y democrático.

Imagen de tapa | Adrián SOSA, Pausa. Videoperformance (detalle inicial). 2019


Adrián Sosa
Nació en 1994 en Monteros (Tucumán). Es Lic. en Artes Plásticas por la UNT, artista visual y docente. Realizó la Diplomatura en Gestión Cultural de la Universidad San Pablo-T, además de cursos y talleres con artistas como Agustín González Goytía, Verónica Meloni, entre otros. Participó de las residencias “El Pasaje” (Tucumán, 2017), “Casa de Piedra” (2020 Catamarca) y está seleccionado para la residencia “Bandera de agua II”, en Entre Ríos. Participó de las ferias MAC, Mercado de Arte y Galería “Le Pasage”. Con la curaduría de Belén Romero Gunset, en 2018 expuso en “Las preguntas del paisaje”, muestra colectiva en Espacio Tucumán de la Representación del Gobierno de Tucumán en la CABA. Segundo premio del 11º Premio Itaú de Artes Visuales 2019-2020.

 

 



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