VACUNACIÓN COVID-19: La palabra como herramienta terapéutica

VACUNACIÓN COVID-19: La palabra como herramienta terapéutica

Ante la pronta llegada a la Argentina de las vacunas contra la Covid-19, la Farmacéutica y Especialista en Comunicación en Salud y Políticas Públicas, Rosana Herrera de Forgas, analiza en detalle la significación e importancia de las mismas, tan dramática y ansiosamente esperadas durante todo el transcurso de 2020, a la vez que reflexiona sobre el desafío al que se enfrenta la industria farmacéutica con respecto a los futuros resultados y a la distribución global de las diversas vacunas. La autora, además, analiza el rol de los medios en lo concerniente al rechazo ideológico de la inminente campaña de vacunación por parte de un segmento de la población, tan desinformado como imprudente.

 

 

VACUNACIÓN COVID-19: La palabra como herramienta terapéutica

por Rosana Herrera de Forgas

 

“Amanece, que no es poco…”
(Mi abuela Ugolina)

 

 

El otro día recordaba a la profesora de Sociología de la Comunicación, quien, cuando yo cursaba el posgrado en Comunicación y Salud – apenas inaugurado este siglo -, nos recomendaba que cuando terminásemos de dar una charla, una clase, o una conferencia, recordásemos que a veces está muy mal – aunque siempre se viera muy bien – hacerlo con una frase que no tuviera que ver con el contenido de la exposición, por más que hubiese sido dicha por algún personaje conocido – si era desconocido, mejor -, y en lo posible, que no estuviera firmada por apellidos como Pérez o García porque cuánto más difícil de pronunciar resultaran, mucho más impacto generarían en el auditorio. Sostenía que la concurrencia iba a quedar muy contenta – fuera o no importante lo que se dijera – porque menos del 1% se retiraría preocupado por corroborar la veracidad de la cita y del autor en la medida en que no fuera ajeno a su rutina. O sea que, por aquel entonces, ya empezábamos a hablar de los vicios y excesos de algunos comunicadores, deformadores de opinión, y de la colonización de las subjetividades.

Es tal vez por el recuerdo que me dejara esa petisita encantadora nacida en Antioquía, que yo me propuse desde entonces recurrir a la bibliografía familiar para encontrar, entre los refranes de mi abuela paterna, alguno que se amoldara a la situación y que lograra desdramatizar la circunstancia.

Y, por otro lado, como siempre fui obsesiva por la verdad, iba a las fuentes, aunque sin Wikipedia no era tan inmediato vencer la desinformación. Por el contrario, hoy, con un arsenal informativo a nuestra disposición, informarse es casi instantáneo, pero no por eso menos peligroso, porque corremos el riesgo de padecer de sobreinformación o infodemia. Y créanme que los “efectos colaterales” (les llamemos así para empezar a entrar en tema) del déficit o del exceso informativo en el campo de la salud pública y/o individual, son similares: generan incertidumbre y desconfianza.

Fíjense que en este breve trayecto de la nota ya vamos usando tres vocablos, dramatización, incertidumbre y desconfianza, como antónimos de las palabras fundamentales para ayudar a mejorar la calidad de vida de la población mundial, vulnerada como nunca jamás en la historia de la humanidad en más de un siglo, asolada por una pandemia que puso al planeta patas para arriba: desdramatizar el escenario, tener alguna certeza y sentir confianza. Sensaciones y sentimientos que se alcanzan con la palabra apropiada, responsable, precisa y oportuna. Y que logra construir la visión de lo que se llama el horizonte clínico, que es “el anzuelo” que se le pone al padeciente (ya perdió la paciencia)  y a su entorno familiar para que, movido por la esperanza e impregnado por las ilusiones, acepte encarar un tratamiento para la dolencia que le aqueja.

Carlota BELTRAME, La Peste (Nariz). Pañuelo descartable de papel tissue calado al láser. Escala 1:1. 2020

Hay muchos estudios de una gran rigurosidad científica, que demuestran la correlación que existe entre poblaciones enfermas que fueron bien informadas sobre las bondades de las terapias ofrecidas por un equipo de salud – que son aceptadas, iniciadas y cumplidas – , versus aquellas poblaciones que no recibieron una data completa, entendible, creíble y accesible en el momento en que corresponde, con su actitud de no aceptación de estas terapias o que incurren en interrupción o suspensión del tratamiento. Hay una estrecha asociación entre la palabra autorizada y profesionalmente lanzada, con el éxito en la recuperación de un paciente.

El campo de la salud es uno de los espacios profesionales en los que resulta importante que el proceso de la comunicación se construya colectivamente y buscando la excelencia. Comunicarse bien es vital para que en los procesos clínicos se consigan los mejores resultados posibles.

En épocas pasadas, la relación profesional de la salud – paciente respondía a un modelo paternalista, en el que el profesional era quien tenía la verdad y decidía unilateralmente lo que era bueno o malo y lo que había que hacer en cada caso. Ahora se está dando un cambio hacia un modelo autonomista en el que, si bien la persona usuaria de los servicios se convierte en protagonista en la toma de decisiones, también padecemos un sistema de salud más deshumanizado.

 

¿CUÁL ES EL ROL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN EL SECTOR SALUD?

Desde el punto de vista conceptual, los medios de comunicación masivos (MCM) son parte de la superestructura político-ideológica de las sociedades y los mecanismos fundamentales de construcción de la hegemonía tan necesaria para un Estado que pretenda mantener la dominación de una clase o sector social sobre otro. (1)

Es así que, como regla general, responden a los intereses políticos y económicos de las grandes corporaciones y centros de poder mundial. Además de la función propagandística y de difusión que juegan estos medios a través de los espacios publicitarios, de los programas de información y opinión, así como de los llamados de entretenimiento, así también proponen/ imponen una agenda que construye un patrón de conductas, valores y creencias acerca de lo que ellos pretenden que sea la sociedad y la conducta del común de la gente.

Hoy nos convoca esta cuestión: ¿cómo hacemos nosotros, ciudadanos de a pie, simples militantes, pero con oportunidades y pensamiento crítico, con los pocos recursos que tenemos a nuestro alcance, para contribuir a contrarrestar esa infernal batería de falacias que intenta – y logra -, colonizar mentes inconscientes o anestesiadas, como diría Ignacio Ramonet?

La respuesta más factible y sencilla sería “ejerciendo acciones pequeñas con objetivos inmensos, como es la incansable y algo devaluada micro militancia”. En el marco de las distintas vinculaciones interpersonales, podemos ser capaces de hablar sobre las cosas que conocemos y sobre las que nuestro espíritu crítico nos exige aceptar como premisas:

  1. ¿debo vacunarme? sí, categóricamente;
  2. ¿sirve que sólo un 66% lo haga? sí, pero no alcanza;
  3. ¿tengo que persuadir al otro? sí, o al menos intentarlo;
  4. ¿está bueno sembrar miedo? a veces sí, a veces, no. Todo esto dependerá de la categoría del vínculo, de cuánto conocemos a la persona que duda. Pero siempre con el propósito de acompañar en la construcción de una idea. (2)

Según una encuesta realizada recientemente por el Ministerio de Salud de la Nación en referencia a la vacuna, el 66% de los argentinos respondieron que sí se vacunarían; el 13% que no se vacunará y el 21% que aún no lo decidió.


Es definitivamente sobre este 21% sobre quien debemos trabajar arduamente. El resto es irrecuperable.

 

VACUNAS EN CARRERA

Ni el dinero ni la geopolítica debieran influir en la aprobación de una vacuna porque todas, sin excepción, deben pasar por ensayos clínicos que garanticen su seguridad y eficacia y que nos traigan la ya imprescindible necesidad de avizorar el horizonte.

En el mundo se está trabajando a todo vapor en más de un centenar de sustancias candidatas a vacunas – seis veces más de las que se han ensayado contra el SIDA desde 1980 – . Todo un récord en la investigación de enfermedades infecciosas.

El trabajo comenzó en enero con el descifrado del genoma del SARS-CoV-2. Las primeras pruebas de seguridad de vacunas en humanos (fase I y II) comenzaron en marzo y ya tenemos varias en fase III, que es la fase que garantiza efectividad. En junio de este año, la OMS había contabilizado 116 vacunas en curso de experimentación, de las cuales muchas habían entrado en la fase de pruebas técnicas:

La Sputnik V, desarrollada en un instituto estatal (Gamaleya de Epidemiología y Microbiología, financiado por el fondo soberano RIDF, Fondo Ruso de Inversión Directa), la desarrollada por los alemanes de BioNTech y del norteamericano Pfizer. La de la biotecnológica Moderna de EEUU, la de Johnson y Johnson, la que está desarrollando la Universidad de Oxford y Astra-Zeneca. Y en menor grado de desarrollo existen otras de las que se conoce muy poco: las cubanas, que vienen de un país que tiene mucha experiencia con vacunas, y las de los laboratorios chinos Sinopharm y Sinovac.

Cuba cuenta, según datos oficiales, con al menos cuatro proyectos de vacuna contra el coronavirus, de los que el más avanzado es el denominado “Soberana 01”, en fase II de ensayos clínicos, aunque este mes inició también en adultos la fase I para “Soberana 02”, igualmente investigada en el Instituto Finlay. En las pruebas de la vacuna bautizada “Soberana 01” participan más de 700 voluntarios, y el proceso avanza por el momento sin incidentes y con resultados “alentadores”, según sus responsables. (3)

Por otro lado, Brasil recibió el primer lote con 120.000 dosis de la vacuna CoronaVac, desarrollada por el laboratorio chino Sinovac Biotech, según anunció la Gobernación de San Pablo. La vacuna llegó a Brasil a través de un convenio con el Instituto Butantan, adscrito al Gobierno de San Pablo. El convenio entre Sinovac y el Instituto Butantan contempla el envío de un total de 6 millones de dosis hasta fines de año, así como la entrega de materia prima para fabricar otras 40 millones de dosis en San Pablo, según informó el gobierno regional. (4)

Carlota BELTRAME, La Peste (Manos). Pañuelo femenino con puntilla de randa calado al láser. Escala 1:1. 2020

Es de tal envergadura la crisis sanitaria global que la Codirectora del Global Health Center del Instituto de Estudios Internacionales y del Desarrollo de Ginebra (IHEID), Dra Suerie Moon, decía hace unas semanas: “jamás antes una vacuna había sido considerada como un bien estratégico, tan esencial para la seguridad nacional, la reactivación económica y la salud pública.”

Y los laboratorios que están en carrera son las piezas de esta puja global por primerear con una vacuna a cuyo descubridor le aportará tanto dinero como prestigio y un franco reposicionamiento geopolítico, sin dudas, pero que es otra discusión que no tiene nada que ver con necesidad de que todos y todas nos vacunemos.

Pensemos cómo nos vendría de bien que todos los países contásemos – muy especialmente cuando la vida de toda la humanidad entró en pausa – con marcos normativos que regularan la calidad y la cantidad de la información con la que todos los días nos atormenta el periodismo. Cuando se trata de la salud de la población no hay excusa posible, se deben escuchar sólo las voces autorizadas que no necesariamente tienen que ser infectólogos o biólogos moleculares porque podemos arriesgarnos a que su vocabulario – extremadamente academicista – no se entienda y por ende nos confunda más. Deberíamos ser capaces de generar una ley que rompiera con la impunidad de los medios, quienes, amparados en el derecho a la libertad de expresión que tiene rango constitucional, están generando serios daños a un segmento importante de la población. (5)

Es indudable que corren buenos aires últimamente; hace apenas tres meses rogábamos para que apareciera algún país prometiendo una vacuna y hoy, antes de terminar este funesto 2020, ya estamos discutiendo acaloradamente sobre las bondades de una o de otra

Desde que el virus SARS-CoV-2 se extendiera por todo el globo provocando la pandemia de coronavirus que sufrimos actualmente, ha comenzado una auténtica carrera por el desarrollo de una vacuna segura y efectiva. Es bueno destacar que el gobierno argentino tomó los recaudos para evitar el desabastecimiento y planificar la administración en etapas a toda la población que acepte ser vacunada, para lo que previamente deberá firmar un consentimiento que avale su decisión.

Con respecto a la fabricación, está tan rigurosamente protocolizada que primero se hacen investigaciones en el laboratorio y luego se pasa a las pruebas in vitro. Más tarde se hacen en animales (ratones, monos) de experimentación in vivo y luego se realizan estudios en humanos sanos. Finalmente se prueba en enfermos.

Cuando se supera todo este proceso denominado preclínico, recién comienza a trabajarse con humanos. Sin embargo, para que esto ocurra, cualquier medicamento debe pasar por una serie de fases:

  • Fase I: En la fase I empiezan las pruebas en humanos sanos. En esta etapa se suministran pequeñas dosis de la vacuna a un grupo pequeño de voluntariosy se evalúa la seguridad del medicamento y sus efectos en el organismo. Sin embargo, este ciclo puede verse paralizado si alguno de los pacientes presenta efectos adversos o desarrolla algún trastorno que puede ser derivado de la inyección de la vacuna.
  • Fase II: Posteriormente, con los resultados obtenidos en la fase anterior, se establecen las dosis adecuadasy la vacuna comienza a probarse ya no solo en voluntarios sanos, sino también en pacientes. En este período, se utiliza la técnica del doble ciego: ni los pacientes ni los médicos saben hasta el final si se ha administrado placebo o vacuna.
  • Fase III: Es la previa a su comercialización y consiste en la administración del fármaco a grandes grupos. Se busca probar su eficacia en el día a día, en condiciones semejantes a las de la realidad.

Tras el éxito de todo este proceso, los investigadores deben presentar el proyecto a las autoridades sanitarias correspondientes y estas valorarán si el fármaco puede comercializarse o no.

Cuando cualquier medicamento sale al mercado comienza lo que se llama la fase IV de vigilancia. Se sigue investigando y los médicos, las farmacias e incluso los propios pacientes pueden notificar cualquier novedad a las autoridades correspondientes – en nuestro caso sería a la ANMAT: Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica.

Es decir, en ocasiones puntuales puede que un fármaco deje de ser administrado a la población o a un grupo de personas, ya que sus efectos a largo plazo pueden poner en riesgo su salud. Situación que podría darse con cualquier medicamento de venta libre (paracetamol) o con un antibiótico de amplio espectro (amoxicilina) Sin embargo, en el caso de las vacunas, es más difícil que ocurra, ya que el mecanismo de acción es la producción de anticuerpos, por lo que a largo plazo no suelen tener efectos. A estas alturas tal vez sea bueno aclarar que una vacuna puede recibir autorización de uso de emergencia antes de obtener la aprobación formal.

Planteadas así las cosas, ¿podría entonces alguien sostener, seriamente, que la vacuna, cualquiera sea el origen, le generaría daños o le provocaría la muerte a todo aquel que se la coloque?

Carlota BELTRAME, La Peste (Boca). Pañuelo masculino de lino calado al láser. Escala 1:1. 2020

La industria farmacéutica, estando frente a un monumental desafío, el más grande en un siglo, ¿atentaría contra su propio negocio?, ¿para qué lo haría?, ¿para matar a la gallina de los huevos de oro?, ¿para desacreditar al país que representan? ¿No es más sensato suponer que el tema no es qué negocio le representa al laboratorio que, en idénticas condiciones, salga primero al ruedo, sino cuán rápido llega a nuestro país aquella que, resultando de menor costo, logre disminuir la morbimortalidad que tanto nos angustia?

Recordemos que están abiertos varios canales para adquirir la vacuna Sputnik V, la de Pfizer, la de Astra-Zéneca, pero hasta aquí, independientemente del precio unitario por el que se fuese a adquirir la millonaria cantidad de unidades, es de capital importancia advertir que en una licitación pública y de tamaña magnitud, se deben tener en cuenta las ventajas que representa la logística de almacenamiento y distribución de una vacuna de fácil conservación -porque se trata de un frasco ampolla con un polvo liofilizado que trae aparte el solvente para constituir la solución- o cuando por el contrario necesita bajísimas temperaturas bajo cero para su correcto almacenamiento y posterior distribución. En las compras públicas, muy especialmente en la de medicamentos y/o vacunas, en el pliego de bases y condiciones, las especificaciones técnicas son lo más relevante dentro de las cláusulas particulares porque la precisa descripción del insumo a cotizar siempre redunda en beneficios para el Estado.

Y es justamente por esto último que me permito disentir con el Presidente de la Nación cuando plantea que no hay que hablar de ideología en el caso de la compra de la vacuna. Porque si bien es cierto que él tiene razón cuando se refiere a que no importa para nada qué país la elabore mientras sea de calidad, efectiva, segura y accesible; la elección del dónde, del cuánto y del para quién comprar, es palmariamente una decisión política. Y si quién ejerce esa voluntad pertenece a un gobierno nacional y popular como el actual, el objetivo es vacunar gratuita y masivamente a la población, pensando sólo en su estado de bienestar, priorizando los grupos de riesgo en la primera etapa, y con el menor costo posible para el Estado.

Si por el contrario el escenario estuviera instalado en el contexto de un gobierno neoliberal, es casi seguro que el programa de vacunación se pensaría en función de un gran negocio entre los funcionarios y los amigos del poder y se vacunarían sólo aquellos privilegiados que pudieran adquirirla. Pero perdieron las elecciones y hoy tenemos un Estado nacional presente y benefactor, garantizando la salud de millones de argentinos y de argentinas.

Es por razones ideológicas que los mercaderes de la desinformación se complotaron para denostar, también a dosis diaria, a la vacuna que ofrece el gobierno de Rusia. Por cuanto debemos señalar que, así como empezamos “defendiendo” a la industria lícita más poderosa del mundo por las falacias lanzadas en su contra, ahora sí podríamos afirmar que entre los pecados que se le adjudican como propios, estarían los suculentos “obsequios” que acostumbran otorgar a los difusores de fake news que desacrediten a la competencia.

A ajustarse los cinturones que comenzamos el despegue de uno de los viajes más importantes de nuestra vida: sabemos a dónde vamos, sabemos que vamos seguros y confiados, no sabemos cuándo llegamos, pero sí sabemos que las distancias se acortan si viajamos juntos. Y que luego de apenas nueve meses, ya estamos en vuelo.

 

 

 

Referencias

(1) Se domina mucho mejor si el dominado permanece inconsciente. La relación de dominación no se basa únicamente en la supremacía de la fuerza: pasado el tiempo de la conquista llega la hora del control de los espíritus. (Ignacio Ramonet)

(2) “La comunicación sobre las vacunas debe hacerse siempre en positivo, sin olvidar el impacto movilizador del miedo, y centrándose en las emociones y los valores. Para López Goñi la clave está en contar historias y en reforzar los valores de las vacunas: menos datos y cifras, menos “vender” el producto, menos información a la defensiva y más mostrar valores y emociones que cambien la perspectiva. Los valores de las vacunas son la solidaridad, la ayuda a la infancia, a los países en vías de desarrollo, al desarrollo de los pueblos, el fomento de niños sanos que pueden ir a la escuela, el cuidado de los mayores, evitar el sufrimiento y dolor de los nuestros… Para lograrlo, Jacobo Medioroz Peña, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública del Instituto Catalá de la Salut, ha insistido en que la formación y la información en salud, en este caso sobre las vacunas, es tarea de todos los profesionales sanitarios; de ahí la importancia de que todos los profesionales sanitarios tengan una mayor presencia en las redes sociales, ya que la desinformación en salud en las redes sociales puede constituir un problema de Salud Pública”.(sic)  (Asociación Española de Vacunología)

(3) La organización europea Medicuba Europa estudia aportar fondos para las investigaciones cubanas contra el coronavirus que desarrolla el Instituto Finlay de Vacunas en La Habana, que este organismo considera prometedor. Esto se conoció el viernes pasado. Unos 300.000 euros (unos 350.000 dólares) para la compra de equipos de medición en sangre de los efectos de la vacuna, unos aparatos a los que Cuba tiene problemas de acceso debido al embargo por parte de Estados Unidos.

(4) La autorización de la Anvisa es necesaria para la aplicación de la vacuna en Brasil. CoronaVac forma parte de las vacunas más avanzadas en el mundo, muy cerca del gigante farmacéutico estadounidense Pfizer, quien presentó resultados provisionales de la fase III que muestran una eficacia “de más del 90%”. La vacuna de Sinovac está igualmente en fase III de los ensayos en humanos, la última etapa antes de su homologación, que implica a miles de voluntarios en Brasil, Indonesia y Turquía. China autorizó en julio, para los casos “urgentes”, la administración de vacunas experimentales. Cientos de miles de chinos ya recibieron la vacuna de Sinovac o las del laboratorio público Sinopharm.

(5) Tal vez deberíamos volver a pensar en militar la reforma constitucional integral, que contempla una nueva ley de medios audiovisuales tal como lo propone el ideario de EL MANIFIESTO ARGENTINO.


Rosana Herrera de Forgas
Farmacéutica (MP 945). Especializada en Comunicación en Salud y en Políticas Públicas. Especialista en Calidad de Vida en Relación a la Salud y en Uso Racional de Medicamentos. Diplomada en Gestión de Organizaciones de Salud y en Atención Farmacéutica. Ex Vocal de Consejo Provincial de Salud. Ex Miembro del Comité Provincial de Vigilancia Epidemiológica. Ex Responsable Provincial del Programa REMEDIAR. Ex Directora de la Farmacia Oficial de la Provincia. Ex Directora de Programas y Servicios Técnicos del SiProSa. Ex Directora del Centro de Calidad de Vida del IPSST.

Imagen de tapa | Carlota Beltrame, tríptico “La Peste” (Nariz/Manos/Boca), Pañuelos descartables de papel tissue calado al láser. Escala 1:1. 2020


Carlota Beltrame
Licenciada en Artes Plásticas y Doctora en Artes por la Universidad Nacional de Tucumán. Es artista, docente e investigadora en la UNT.  En la escena artística desde los años 90 ha desempeñado diversos roles participando y creando redes de trabajo con colegas de casi todo el país.  En 2018, obtuvo el primer premio del Salón Nacional de Artes Visuales. Sus obras pueden verse en colecciones privadas y públicas como las de MNBA.

 



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