La pobreza en Tucumán (2003-2020)

La pobreza en Tucumán (2003-2020)

La pobreza en Tucumán (2003-2020)

por Ariel Osatinsky

 

En el segundo semestre de 2020 la pobreza afectaba a 43,5% de los habitantes del aglomerado Gran Tucumán-Tafí Viejo. Este deterioro social se acentuó con la pandemia. Sin embargo, los elevados niveles de privaciones no son una particularidad del contexto actual, sino que se trata de un fenómeno presente durante todo el período de la posconvertibilidad. En ese sentido, para comprenderlo, es necesario considerar la evolución y características que tuvieron la economía y el mercado de trabajo desde 2003.

 

Riqueza y pobreza en Tucumán en 2003-2010

La riqueza generada en la provincia, es decir la cantidad de bienes y servicios producidos, se refleja en el Producto Bruto Geográfico (PBG en adelante) que entre 2003-2010 tuvo un crecimiento de 55%. Esta expansión se dio sobre todo hasta 2007, año en el que la economía provincial llegó a ser 49% más grande que en 2003. Mientras que, a partir de 2008, las tasas de crecimiento se redujeron significativamente (Osatinsky 2016).

En cuanto a la pobreza[1], tuvo una reducción en el aglomerado Gran Tucumán-Tafí Viejo a partir de 2003, llegando en el segundo semestre de 2006 a afectar a 28,6% de los hogares y 37,4% de la población. Esta caída es significativa solamente cuando se compara con la situación de 2002, ya que el porcentaje de pobreza de 2006 no estaba muy alejado del que afectó a la población del Gran Tucumán-Tafí Viejo entre 1995 y 2001[2].

A partir de 2007 las estadísticas de pobreza producidas por el INDEC dejaron de ser confiables debido a la intervención de la institución realizada por el Gobierno Nacional. La subvaluación de la canasta básica de alimentos y de la canasta básica de bienes y servicios creaba la ficción de que la pobreza afectaba a un reducido porcentaje de la población cuyos ingresos estaban por debajo de esos valores[3].

Al considerar la pobreza en todo el territorio provincial, la información del Índice de Privación Material de los Hogares (IPMH)[4] mostraba que en 2010 la cantidad de hogares con privaciones había tenido un descenso en relación a 2001, aunque no significativo: en ese lapso, el porcentaje de hogares tucumanos pobres se redujo de 59% a 49%. Esta disminución se produjo sobre todo por la reducción de la pobreza coyuntural, ya que la pobreza estructural, vinculada sobre todo con la existencia de viviendas precarias, experimentó un incremento importante.

Es decir que en 2010 el PBG de Tucumán era un 50% superior al de fines de los años 90, sin embargo, la pobreza había tenido solamente una reducción de diez puntos. Por ello, importa examinar cuál fue la evolución del mercado de trabajo.

Vivienda en zona rural de Tucumán (Fotografía: Ariel Osatinsky)

En el período 2003-2006 la desocupación se redujo de 13% a 11%, mientras que la subocupación tuvo una caída mayor, de 21% a 11%. En el período 2007-2010 la tasa de subocupación se ubica en 8-9%, mientras que la tasa de desocupación alcanza, por primera vez en años, valores de un dígito, reduciéndose de 8% a 5%[5].

La disminución de la tasa de desocupación se vinculaba en parte con la expansión en aquellos años de las actividades económicas (Osatinsky 2019), y con un importante aumento del empleo público, que creció entre 2003 y 2006 de 47.557 a 67.255 empleados. Se pasó de 35 a 48 empleados públicos cada 1000 habitantes, un crecimiento superior al acontecido en las dos décadas previas (Osatinsky 2016). En 2009 la cantidad de empleados estatales llegaba a 69.766.

También contribuyó a la disminución del desempleo la consideración como ocupados de beneficiarios del Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados (JJHD) y otros Programas de Empleo, cuyo número entre 2002 y 2009 estuvo cercano a los 90.000[6].

La significativa baja que tuvo el desempleo entre 2007 y 2010 también se explica por otro fenómeno importante: el enorme crecimiento que tuvo el grupo de jubilados/pensionados (50% sólo en 2007), y por lo tanto de la población inactiva (Osatinsky 2019). Así, una parte de quienes buscaban ocupación, dejaron de hacerlo.

En relación al empleo informal, tuvo también una reducción, aunque no fue significativa: entre 2003 y 2009 el porcentaje de asalariados sin descuento jubilatorio pasó de 57% a 44%. A lo señalado, hay que agregar los bajos ingresos o salarios que afectaban a numerosos ocupados.

 

Estancamiento y retroceso económico,
y su impacto social (2011-2020)

Analizaremos las dinámicas socioeconómicas dividiendo este lapso en dos subperíodos.

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> 2011-2015

En este período la economía tucumana tuvo una menor expansión: 2011 fue el último año con una tasa de crecimiento importante (7%), luego hubo tasas inferiores o iguales a 2%, y caída de la actividad en 2014.

Pese a una coyuntura de menor crecimiento o estancamiento económico, la desocupación se redujo significativamente hasta 2015, incluso con valores inferiores a 5%, mientras que la subocupación osciló entre 8% y 5%.

El desempleo se mantenía en un dígito en parte por la expansión de los ocupados, aunque estos crecieron a un ritmo menor que en la primera década. Por lo tanto, hay otros fenómenos a considerar.

Se produjo en 2010-2012 una nueva expansión de la población inactiva, en parte por un nuevo aumento del grupo de jubilados y pensionados. A su vez, hubo un nuevo crecimiento del empleo estatal: en 2015 había 81.050 empleados públicos, es decir, 51 cada 1000 habitantes (Osatinsky 2019).

También en este subperíodo el número de beneficiarios de Planes y Programas de Empleo se mantuvo elevado (70.000 y 80.000 beneficiaros, en un aglomerado cuya población activa era de 350.000-400.000 personas) (Osatinsky 2019).

En relación al empleo informal, se mantuvo en valores elevados, afectando a más del 40% de los asalariados.

En relación a la pobreza, no se cuenta con datos confiables del INDEC para este período. El Observatorio de la Deuda Social de la UCA estimaba que la pobreza afectaba al 29% de la población de los aglomerados urbanos del país en julio de 2015. En general, en los aglomerados del NOA el porcentaje de pobreza es superior al promedio del país, por lo que probablemente más del 30% de la población del Gran Tucumán-Tafí Viejo era pobre en aquel año.

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> 2016-2020

En 2016/2017 la economía tucumana tuvo una pequeña expansión, con tasas cercanas al 2-3%. A partir de 2018, el PBG experimentó una caída, teniendo la mayor en 2020, de casi 5%, como consecuencia de la pandemia.

Esa dinámica económica tuvo su impacto en el mercado de trabajo, agravando los problemas de empleo[7]. En 2016-2019 la desocupación pasó de 7-8% a 11%, mientras que la subocupación creció de 10% a 14%. Es decir que el 25% de la población activa tenía problemas de empleo a fines de 2019. A su vez, la tasa de ocupados que buscaban otro empleo creció en este período de 16% a 24%.

La pobreza en las calles del Gran Tucumán (Fotografía: Ariel Osatinsky)

En el período 2016-2019 también se agravó la ya preocupante situación del empleo informal: la tasa de informalidad creció de 42% a 45%.

En 2020, en el contexto de la pandemia de la COVID-19, la desocupación y subocupación tuvieron aproximadamente los mismos valores que en 2019. Ello no implica que no hubo un agravamiento de estas dificultades laborales, sino que, al estar vigente restricciones a la circulación, un número importante de personas sin ocupación, no pudo buscarla durante un período prolongado, por lo que no eran registradas en las estadísticas de la desocupación.

Las mayores dificultades de trabajo que generó la pandemia se observan en la caída del empleo en el Gran Tucumán-Tafí Viejo: en el tercer trimestre de 2020 la tasa de empleo era de 35%, siete puntos menos que el promedio alcanzado en 2016-2019.

Estas dinámicas económicas y laborales agravaron la crisis social. Se cuenta con datos de pobreza nuevamente en el segundo semestre de 2016. Por entonces, la población del aglomerado tucumano bajo la línea de pobreza era 27,7%. Luego de un descenso de seis puntos en 2017, la pobreza volvió a crecer, y se ubicaba en el segundo semestre de 2018 y 2019 en 32,2% y 37,3% respectivamente. En el segundo semestre de 2020, la pobreza afectaba a 43,5% de la población del aglomerado tucumano.

 

Reflexiones finales

El crecimiento económico solo tuvo tasas elevadas en los primeros años del período considerado, y no hubo transformaciones estructurales en la economía tucumana (Osatinsky 2016, 2019).

La significativa reducción de la tasa de desocupación se explica solo en parte por la expansión de las actividades económicas, y también por el notable crecimiento del empleo estatal, la consideración como ocupados de los beneficiarios de Planes y Programas de Empleo, y el crecimiento en algunos años de la población inactiva. El crecimiento de los ocupados que buscaban otra ocupación reflejaba el bajo nivel de ingresos que afectaba a gran parte de la población ocupada. Por último, el empleo informal continuó afectando a un porcentaje elevado de los asalariados, lo que reflejaba que la flexibilización laboral seguía siendo característica del mercado de trabajo.

Ello explica que la pobreza continuara afectando a un elevado porcentaje de la población y los hogares del Gran Tucumán-Tafí Viejo entre 2003-2020, expresión de que “el reparto de la torta” seguía siendo muy desigual.

 

 

 

[1] Todos los datos sobre pobreza en el Gran Tucumán-Tafí Viejo, pertenecen a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

[2] Entre 1995 y 1999 la pobreza afectó al 37%-40% de la población del aglomerado tucumano, llegando dicho valor a 46% en 2001 (INDEC, EPH). Un año después, el más crítico de la recesión económica de entonces, el 60% y 70% de los hogares y población del aglomerado eran pobres respectivamente (INDEC, EPH).

[3] Según la EPH del INDEC, la pobreza afectaba en el segundo semestre de 2010 al 10% de la población del aglomerado tucumano.

[4] El IPMH distingue cuatro categorías: a) Hogares sin privación; b) Hogares con privación de recursos corrientes; c) Hogares con privación patrimonial; d) Hogares con privación convergente. La privación de recursos corrientes se asocia con la baja capacidad económica de los hogares, mientras que la privación patrimonial está relacionada con la existencia de viviendas o condiciones sanitarias precarias. Asimismo, la privación convergente hace alusión a los hogares que sufren los dos tipos de privación mencionados.

[5] Datos de la EPH, citados en Osatinsky, 2019.

[6] Datos de Neffa, 2011, pp. 97-108, citados en Osatinsky, 2019. Cabe señalar que la población activa (suma de los ocupados y desocupados) en aquellos años en el Gran Tucumán-Tafí Viejo era de 300.000 a 350.000 personas.

[7] Los datos de los indicadores laborales mencionados pertenecen a la EPH, y corresponden al tercer trimestre de cada año.


Bibliografía

  • Neffa, J. y Brown, B. (2011). Empleo, desempleo & políticas de empleo. Políticas públicas de empleo III 2002/2010. Ciudad de Buenos Aires: CEIL-PIETTE.
  • Osatinsky, A. (2016). La situación socioeconómica de Tucumán, Argentina, en la posconvertibilidad (2003-2010). Análisis Económico, XXXI (78), 171-194.
  • Osatinsky, A. (2019). Ocupación y problemas de empleo en el Gran Tucumán-Tafí Viejo en 2003-2015. Breves Contribuciones del IEG, 30, 3-31.

Ariel Osatinsky
Licenciado en Economía y Doctor en Ciencias Sociales (UNT). Investigador asistente del CONICET en el Instituto de Investigaciones Territoriales y Tecnológicas para la producción del Hábitat (INTEPH, CONICET-UNT). Docente de Economía Social en Filosofía y Letras de la UNT, y de Cultura Económica en el Colegio Gymnasium UNT.

Imagen de tapa: Viviendas en Gran Tucumán (Fotografía: Ariel Osatinsky)

 

 



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